Una oración desde lo profundo

“no ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor (verdadero) conocimiento de El. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia (la energía) de la fuerza de Su poder.”
(Efesios 1:16-19, NBLH)

Las oraciones que decimos en momentos de incertidumbre son las más sinceras que existen; reflejan muy fielmente nuestros mayores miedos y preocupaciones. En esas circunstancias oramos casi por reflejo, exponiendo aquello que nos hace sentir inseguros.

Pablo vivió uno de esos momentos cuando se encontraba encarcelado. No tengo duda que él oró a Dios por su situación y porque le liberara, pero no permitió que su condición de preso consumiera toda su mente ni todas sus oraciones. Aún estando encarcelado, se preocupaba por las iglesias (2 Corintios 11:28) y las mencionaba en sus oraciones (Efesios 1:16)

¿Cuáles eran las peticiones que el apóstol hacía para las iglesias mientras estaba en la cárcel? Efesios 1:17-19 nos da la respuesta:

1. Tener un mejor conocimiento del Padre y de Cristo. Es la voluntad de Dios que le conozcamos mejor a través de un estudio y una meditación de su Palabra. El cristiano siempre tiene que buscar la manera de crecer en su conocimiento de nuestro Dios (2 Pedro 3:18). El deseo de Pablo es que tuviéramos un espíritu de sabiduría que nos ayude a ver más claramente al Padre y a Cristo.

2. Que se nos abran los ojos del corazón. Al inicio del capítulo 1 de Efesios, Pablo hace un recuento de las bendiciones celestiales a las que tenemos acceso por ser hijos de Dios. Dichas bendiciones no se pueden ver con ojos humanos; solamente pueden verse con los ojos del corazón. Cuando esos ojos se nos iluminan, tenemos esperanza y nos damos cuenta de la grandeza de las riquezas que tenemos en las bendiciones celestiales.

3. Que veamos la grandeza de su poder. Tenemos un Dios poderoso, y eso lo sabemos. Su poder va más allá de lo que podemos imaginar y fue demostrado cuando resucitó a Cristo de entre los muertos. Ese mismo poder podemos llegar a sentirlo operando a nuestro favor para la salvación (Filipenses 3:10).

Las oraciones de Pablo en la cárcel reflejaban una preocupación muy honda, pero no debido a su situación, sino porque el pueblo de Dios tuviera una visión más clara de la persona y el poder de su Creador y Salvador.

Para reflexionar:
– ¿Tendrías esa misma disposición de orar de la misma manera por tus hermanos, aún en momentos difíciles?

Anuncios

junio 8, 2018 at 4:31 pm Deja un comentario

Yo no olvido el año viejo

“Pero si llegué a considerar la sentencia de muerte como algo inevitable, eso me enseñó a no confiar en mí mismo, sino en Dios que resucita a los muertos.”
(2 Corintios 1:9, BLPH)

Corre el año 2018. Ya casi se termina el mes de enero, pero no quise dejar pasar la oportunidad de hacer una reflexión de lo que el año 2017 significó en mi vida.

Una canción muy popular en México que se canta cada inicio de año, y que ha sido adoptada por los mexicanos (en realidad es colombiana de origen) dice “Yo no olvido el año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas”. Estoy seguro que muchas personas concuerdan con el verso anterior. Para mí, el año 2017, aunque tuvo muchas bendiciones, fue un año muy difícil

El año pasado atravesé por una prueba en el área profesional que se extendió por más de la mitad del año. Durante ese tiempo estuve sometido a una cantidad de trabajo increíblemente inusual como parte de un proyecto que no tuve opción de rechazar. Yo, gustoso, lo hubiera desechado, pero compromisos previos me impidieron hacerlo.

Ese tiempo estuvo marcado por enormes sacrificios. Pasaron semanas enteras sin que descansara un fin de semana completo. Cuando dedicaba tiempo para mi, me remordía la conciencia de no ocupar ese tiempo en avanzar el proyecto. Mi familia resintió mi ausencia. La ansiedad estaba presente todos los días debido al temor de no poder terminar (un párpado no me dejó de temblar en varios meses).

Creo que a nadie nos gusta pasar por una prueba. Pero Dios lo permite porque de esa manera podemos aprender cosas de Él que, de otra manera, nunca aprenderíamos. Las pruebas son grandes oportunidades de aumentar y refinar nuestro conocimiento del Padre, y ese definitivamente fue mi caso. Hay un par de lecciones que quedaron grabadas en mi corazón:

1. Mi vida espiritual es muy frágil

“Sabemos, pues, que la ley pertenece a la esfera del espíritu. En cambio, yo no soy más que un simple mortal vendido como esclavo al pecado.” (Romanos 7:14, BLPH)

Durante ese tiempo me hice más consciente de mi naturaleza pecadora, y de lo fácil que puede ser que esa naturaleza vuelva a apoderarse de nosotros. Estando tan cansado y ansioso, muy seguido me topé con la tentación de encontrar consuelo y descanso en las conductas pecaminosas. Sobra decir que ahí no encontré ninguna de esas dos cosas. Satanás ha convencido al mundo que sus medios para relajarse y aliviar el dolor son muy efectivos con el único objetivo de mantenerlos esclavizados.

El pecado tal vez nos desconecte por un momento de la realidad; pero al momento de regresar a ella nos sentimos peor, ya que las cosas siguen igual. Las pruebas no han desaparecido. La ansiedad regresa de nueva cuenta.

¡Vengan a mi todos los que estén cansados y agobiados, y yo les daré descanso! (Mateo 11:28, BLPH)

Cuando me di cuenta de los efectos de mi conducta, tuve que aprender a refugiarme en aquel que tiene el control de mi vida y todo lo que me rodea, y el único que podía darme verdadero descanso. En cada oportunidad oraba a Dios para que Él se convirtiera en mi roca de apoyo (Salmos 31:2); para que me diera la capacidad de enfrentar los retos (Salmo 18:34) y me llenara de gozo (Salmo 51:8).

No fue fácil mantener una relación con Dios en ese tiempo, pero la perseverancia dio sus frutos. Poco a poco vi cómo Dios iba cambiando el panorama. Los objetivos iban avanzando; situaciones que parecían adversas Dios las tornó en beneficiosas para mi; el proyecto fue tomando estabilidad. Al final, dos semanas antes del plazo, el proyecto finalizó de manera exitosa. Al final, pude decir como el salmista:

“Canten al Señor un cántico nuevo
porque ha hecho maravillas;
su diestra, su santo brazo,
le ha dado la victoria.” (Salmo 98:1 BLPH)

2. La importancia de sentirse perdonado.

“Con la muerte de su Hijo,
y en virtud de la riqueza de su bondad,
Dios nos libera y nos perdona los pecados.” (Efesios 1:7, BLPH)

En medio de la presión producida por las pruebas, es muy fácil ceder a la tentación de buscar un escape. En mi búsqueda de alivio tomé decisiones que no fueron las más adecuadas, lo cual lastimó mi relación con Dios. Oré buscando su perdón y busqué apoyo en amigos cristianos. Mi relación con Dios había sido reparada, o al menos así me debía sentir.

Resultó que durante varios días después, la conciencia seguía acusándome. El Acusador estaba haciendo su trabajo. Me sentía a disgusto con la prueba que estaba viviendo, pero más que eso, me sentía enojado conmigo mismo por la manera en cómo estaba reaccionado, y llegué a pensar que Dios se sentía igual de mí.

“Si, por el contrario, reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad.” (1 Juan 1:9, BLPH)

Una vez que hemos reconocido y confesado nuestro pecado, y hemos pedido perdón a Dios, es muy importante que realmente nos sintamos perdonados. En ocasiones el pecado deja una huella tan profunda que, aunque hayamos tomado todos los pasos para la restauración, podemos ser víctimas de la culpa por la manera en que hemos actuado. Eso nos mata espiritualmente. Nos priva de disfrutar a plenitud de la gracia de Dios. Si Él ya nos perdonó y nos purificó, hay que sentirnos perdonados.

Dios no espera una vida totalmente libre de pecado. Seremos pecadores hasta el último respiro que hagamos, y eso Él lo sabe muy bien. Nuestra vida estará compuesta por un patrón de fracturas y reparaciones de nuestra relación con Dios. Lo que si espera es que, cuando seamos conscientes de que hemos pecado, tomemos el camino que nos lleve de nueva cuenta a Él, que nos lleva a la sanación (Santiago 5:16), y una vez ahí, que disfrutemos la libertad de haber sido perdonados por la sangre de Cristo.

Al igual que Pablo durante una de sus estancias en Éfeso, tuve momentos muy obscuros de desesperanza. Pero esa desesperanza me sirvió para aprender a no confiar en mi capacidad de enfrentar los problemas, sino en Dios. Al final de cuentas fue Él quien me sostuvo con su misericordia, y me permitió salir de la prueba con valiosas lecciones aprendidas.

enero 25, 2018 at 9:52 pm Deja un comentario

Cinco maneras de perder tu ministerio.

Esta es una traducción de un artículo titulado “5 Ways to Lose Your Ministry” elaborado por Eric Geiger (traducido y publicado con su permiso).

Es profundamente trágico cuando los líderes de ministerio pierden sus ministerios, cuando el pecado los deja fuera del camino por un tiempo. No solamente es doloroso para el líder, sino también para la gente que ha sido impactada e influenciada por medio de su liderazgo. Debido a que el pecado constantemente golpea a nuestra puerta y debido a que Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar, no debemos sorprendernos cuando los grandes líderes se derrumban. Debemos afligirnos, orar por ellos y amarlos, pero nunca creernos mejores que ellos. De hecho, aquí hay 5 maneras en las que nosotros podemos perder nuestros ministerios:

1. Creer en ti mismo.

Si quieres perder tu ministerio, cree en ti mismo. Cuando alguien tropieza, lucha o cae y tú piensas “Eso nunca me va a pasar a mí”, estás depositando tu confianza en el lugar equivocado. Si tú crees en tu habilidad para mantenerte fuerte, estás parado en un terreno muy inestable. Creer en ti mismo es una clara señal de orgullo que lleva a la destrucción. Si David, que escribió muchos de los salmos, pudo desmoronarse – cualquiera de nosotros puede. Si Salomón, el hombre más sabio que jamás ha vivido, pudo terminar su ministerio adorando ídolos, seguramente nosotros somos susceptibles de convertirnos en idólatras. Si Pedro, a quien Dios usó para llevar el evangelio a los gentiles, pudo rechazar neciamente a los creyentes gentiles, entonces seguramente nuestras vidas se pueden apartar de nuestra doctrina.

2. Aíslate a ti mismo.

Si quieres perder tu ministerio, aíslate a ti mismo. Después de todo, “nadie te entiende y nadie sabe la presión que enfrentas”. Debemos recordar que antes de que el rey David cometiera adulterio y asesinato, se aisló a si mismo. Dietrich Bonhoeffer escribió: “El pecado demanda tener un hombre solo”, y un líder puede estar solitario en medio de otros si el líder no busca o recibe consejería ó corrección de líderes sabios. Si tú solamente te rodeas de personas que aprueban todo lo que haces, en realidad te estás aislando mientras das la impresión de vivir en comunidad.

3. Coloca “el ministerio” por encima de tu familia.

Si quieres perder tu ministerio, sé negligente con tu familia. La reunión más importante es aquella que se celebra en tu casa. El grupo más importante en tu ministerio es aquel que vive bajo tu propio techo. Si tú colocas “el ministerio” por encima de tu familia, tu familia se endurecerá al ministerio y no establecerás un buen y piadoso ejemplo. De acuerdo a Jonathan Edwards, “cada familia cristiana debería ser una pequeña iglesia”. El afirmó:

Cada familia cristiana debería ser como si fuera una pequeña iglesia, consagrada a Cristo, y totalmente influenciada y gobernada por sus reglas. Y la educación familiar y el orden son algunos de los principales medios de gracia. Si éstos fallan, todos los otros medios seguramente serán inefectivos. Si éstos se mantienen debidamente, todos los medios de gracia prosperarán y serán exitosos.

Cada familia debe ser una pequeña iglesia, y tu pequeña iglesia no debe ser despilfarrada por perseguir un “ministerio exitoso”.

4. Predica arrepentimiento para todos los demás.

Si quieres perder tu ministerio, deja de arrepentirte. Si quieres perder tu ministerio, cree que los mensajes que anuncias son para todos y no para ti mismo.

5. Usa a las personas para construir tu ministerio.

Si quieres perder tu ministerio, usa a las personas para construir tu propio reino y tus propios objetivos. El liderazgo que es Cristiano por naturaleza es exactamente lo opuesto. Los líderes piadosos usan el ministerio para hacer crecer a las personas, no a las personas para hacer crecer sus objetivos. Ellos creen y actúan sobre la base de que las personas son portadoras de la imagen de Dios, hijos e hijas del Rey, y santos sacerdotes dotados por Dios.

Existe una mejor alternativa. En vez de creer en ti mismo, conoce tus debilidades y regocíjate en la gracia que Dios te da. En vez de aislarte a ti mismo, lánzate y sumérgete por completo en el desorden y la belleza de la comunidad Cristiana. En vez de poner “el ministerio” por encima de tu familia, ministra a tu familia. En vez de predicar arrepentimiento para los demás, primero predícate arrepentimiento a ti mismo. Y en vez de usar a las personas para construir su ministerio, usa el ministerio para formar y servir a las personas.

agosto 19, 2016 at 12:20 pm Deja un comentario

Una biblioteca para estudio bíblico

“Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade,
en casa de Carpo; también los libros, y especialmente los
pergaminos.”
(2 Timoteo 4:13 Dios Habla Hoy)

El fundamento de la fe cristiana radica en el hecho que Dios reveló su voluntad a hombres escogidos, los cuales plasmaron esa voluntad por escrito. Con el correr del tiempo, y a través de un trabajo editorial guiado por la mano de Dios, esos escritos llegan a nosotros en la forma de la Biblia.

Cuando Dios reveló su voluntad a esos hombres, lo hizo según el lenguaje, las costumbres, la geografía y la cultura de su tiempo. En vez de hablar en términos abstractos, Dios se comunicó usando conceptos que eran familiares a los destinatarios, pero que no necesariamente son claros para nosotros. Eso puede presentar un gran desafío para los creyentes que son ajenos al contexto en el cual se brindó el mensaje bíblico.

Esas dificultades no eran desconocidas para los antiguos estudiantes de las Escrituras como Pablo, que en vez de negar su existencia, o usar su imaginación o su criterio personal para descubrir el significado de las Escrituras, se hizo de una biblioteca que le ayudara a ese propósito. Estando encarcelado en Roma, a punto de ser enjuiciado y ejecutado, quería pasar sus últimos días en compañía de sus libros; necesitaba su apoyo en la tarea santa de conocer el mensaje dado por Dios.

Para el estudiante serio de la Biblia, una biblioteca de apoyo para el estudio bíblico es una herramienta indispensable. Los retos que presentan los abismos cultural, histórico, geográfico y lingüístico pueden hacer que nos topemos con serias dificultades a la hora de tratar de conocer con exactitud cuál es el mensaje que Dios transmitió al hombre. La biblioteca de apoyo nos proporciona las herramientas para acortar el tamaño de esos abismos y así tener un entendimiento más claro de la revelación divina.

El propósito de esta entrada en el blog es ofrecerte algunas recomendaciones de herramientas para que empieces a formar tu biblioteca de estudio bíblico. Una de las preguntas que los hermanos más comúnmente me hacen es sobre qué herramientas pueden usar para profundizar en su estudio bíblico, por lo que espero que estas sugerencias puedan darles orientación sobre cómo construir su biblioteca.

Armar una biblioteca de apoyo para el estudio bíblico puede ser en sí mismo otro desafío, debido al costo de los libros. Las herramientas de estudio bíblico suelen ser caras, por lo que la mejor estrategia es armarla poco a poco. A través de una “lista de necesidades” podemos decidir qué libros se adquieren primero y cuáles al final, poniendo en primer lugar aquellos que cubran una necesidad inmediata en nuestro estudio bíblico. Al final de cuentas, los beneficios obtenidos con el uso de la biblioteca pagan muchas veces el costo de la misma.

¿Qué libros deben estar presentes en una biblioteca de estudio bíblico? Una biblioteca básica debe contener lo siguiente:

  • Varias versiones de la Biblia. Además de la versión que habitualmente leemos, es importante tener una amplia variedad de traducciones de la Biblia. Eso nos permitirá tener una mejor comprensión del pasaje.
  • Una concordancia. Las concordancias son índices de palabras ó temas contenidos en la Biblia. Sirven para saber en qué partes de la Biblia se encuentra una palabra (en el caso de las concordancias alfabéticas) o qué escrituras hablan de un tema (en el caso de una concordancia temática). Las concordancias son útiles cuando queremos saber aquellos pasajes que hablan de un tema en especial. Algunas concordancias son
    • Concordancia de la Biblia Strong Concisa, James Strong, Ed. Grupo Nelson
    • Concordancia Temática Holdman, Varios, Ed. B&H
  • Un diccionario bíblico. El diccionario bíblico proporciona información relacionada con lugares, personajes y épocas de la Biblia. Es una herramienta sumamente útil para concer más a detalle cualquier concepto asociado a la Biblia. Algunos diccionarios son:
    • Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Vila / Escuain, Ed. CLIE
    • Nuevo Diccionario de la Biblia, Varios, Ed. Unilit
    • Diccionario Bíblico Mundo Hispano, J.D.Douglas y M.C.Tenney, Ed. Mundo Hispano
  • Manuales bíblicos. Un manual bíblico es un libro que proporciona información detallada de cada libro de la Biblia como el autor, la fecha, los destinatarios, el tema central y un análisis del contenido. Esta información es muy valiosa porque nos permite conocer el contexto en el cual fué escrito cada libro. Algunos manuales bíblicos son:
    • Reseña Crítica de una Introducción al Antiguo Testamento, Gleason L. Archer, Ed. Portavoz
    • Nuestro Nuevo Testamento, Merril C. Tenney, Ed. Portavoz
    • Nuevo Manual Bíblico de Unger, Merril F. Unger, Ed. Portavoz
  • Comentarios. Los comentarios son, como su nombre lo indica, comentarios que hombres estudiosos de la Biblia hacen acerca de porciones de las Escrituras. Son el resultado de su estudio bíblico y tienen como objetivo ofrecer una explicación de las escrituras. Es muy importante entender que los comentarios son opiniones falibles, y no podemos tomarlos como verdades absolutas, por lo que hay que ser muy cuidadosos en su uso. Existen en el mercado una amplia gama de comentarios bíblicos de diferentes tipos (expositivos, devocionales, exegéticos) que cubren diferentes necesidades. Algunos comentarios que no pueden faltar en una buena biblioteca son:
    • Comentario Bíblico de Matthew Henry, Trad. Francisco Lacueva, Ed. CLIE
    • Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia (2 tomos), Jamieson, Fausset & Brown, Ed. Casa Bautista de Publicaciones

Si es tu deseo empezar a formar una biblioteca de estudio bíblico, espero que esta entrada te haya servido de orientación.

noviembre 17, 2014 at 11:21 pm Deja un comentario

Lecciones trinitarias

Hace poco más de un año tuve la oportunidad de impartir, a los miembros de la iglesia a la que que pertenezco, un curso de introducción a la teología. Fue un curso que, desde el punto de vista personal, me dejó muy satisfecho porque tuvimos la oportunidad de estudiar aspectos de la persona de Dios sobre los que no pensamos muy a menudo. C.H.Spurgeon dijo hace poco más de 150 años que el estudio apropiado para el cristiano es la Deidad, y tenía toda la razón. Cuando el ser humano se aventura a estudiar y hacer lo posible por entender la naturaleza de la persona de Dios, no puede menos que quedar atónito ante lo vasto del tema y humillarse al reconocer que es algo que escapa al control de la mente humana.

Obviamente, un tema obligado a tratar dentro de este curso fue la doctrina de la Trinidad. Tratar de explicar la Trinidad es tratar de explicar lo inexplicable. Durante casi 2000 años los grandes pensadores cristianos han tratado de exponer de la manera más clara posible los fundamentos de esta doctrina, encontrándose siempre con la misma limitante: no ha existido un lenguaje humano que contenga las palabras que expresen de manera exacta los conceptos expuestos por esta doctrina. Esta limitante se debe a que dichos conceptos no encuentran cabida dentro de la lógica humana (lo cual no quiere decir que su existencia sea imposible).

A pesar de las severas limitantes que presenta el estudio de la Trinidad para la mente humana, podemos llegar realmente a conocer muchas cosas de ella, e incluso encontrar aplicaciones prácticas para nuestra vida derivadas de esta doctrina. Puesto que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27), no es descabellado pensar que la naturaleza de la Trinidad se vea reflejada en las actividades de la humanidad.

Un punto de estudio muy importante en la doctrina de la Trinidad tiene que ver con la manera en cómo se relacionan las tres personas de la Deidad entre sí, y cómo se relacionan con la creación. A este respecto, los teólogos tienen una frase que dice “igualdad ontológica pero subordinación económica”. Dicho de manera sencilla, esta frase quiere decir que las tres personas de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) son iguales en esencia. Ninguna persona es “más Dios” que las otras, sino que las tres personas tienen los mismos atributos y el mismo poder. La única diferencia que existe entre las tres personas se encuentra en los papeles que desempeña cada Persona con respecto de las demás y con respecto de la creación.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en el rol que desempeña cada persona de la Trinidad en la salvación de la humanidad. El Padre planeó la salvación y envió al Hijo al mundo (Juan 3:16); el Hijo realizó nuestra salvación (Hebreos 10:5-7) y el Espíritu Santo aplicó la salvación a nuestras vidas dándonos vida nueva (Juan 3:5-8). Aunque las tres Personas de la Trinidad son iguales en esencia cada Persona tiene su papel, y cada Persona se somete o se subordina a las demás en el cumplimiento de su papel. El hecho de que una Persona de la Trinidad esté subordinada a las otras, no quiere decir que sea inferior o que sea “menos Dios” que las otras personas. Igualdad en esencia, subordinación en papeles.

¿Podemos sacar alguna aplicación práctica de este punto? Desde luego. Hay dos actividades humanas muy importantes donde podemos ver reflejado este principio:

1. El matrimonio. La Biblia nos enseña que Dios ha dado diferentes papeles al varón y a la mujer dentro del matrimonio. El varón es la cabeza del hogar, y tiene el papel de liderar a la familia, así como Cristo dirige la iglesia (Efesios 5:23). A la mujer se le ha dado el papel de proporcionar compañía y ser la ayuda que el varón necesita para liderar a la familia (Génesis 2:18). Desde un punto de vista machista (como desgraciadamente predomina), podría parecer que la Biblia hacer superior al varón sobre la mujer y, honestamente, no es difícil que un varón llegue a sentirse de esa manera. Pero nada más lejos de la realidad. La Trinidad (tres personas en una) y el matrimonio (dos personas en una) comparten la misma naturaleza. El varón y la mujer son iguales en esencia; ninguno es superior al otro. Ambos son seres humanos que Dios ha creado a su imagen (Génesis 1:27) y ante El no existen rasgos superiores o inferiores en cuanto a atributos. La única diferencia que existe entre las personas que forman un matrimonio reside en los papeles que desempeñan, y al igual que en la Trinidad, los papeles no hacen a una persona superior a la otra. Dios bendice a un matrimonio donde cada persona reconoce la igualdad del otro pero acepta subordinarse al papel que le corresponde. Igualdad en esencia, subordinación en papeles.

2. La iglesia. La Biblia nos enseña que la iglesia es el conjunto de personas que se ha sometido al señorío de Cristo, y que juntos forman un solo cuerpo: el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27). Dios ha dotado de diversos dones a cada miembro de la iglesia (Romanos 12:6) y ha designado a miembros de la iglesia en ciertos roles (Efesios 4:11) con el fin de edificar a la iglesia entera y equipar a sus miembros para cumplir la voluntad de Dios (Efesios 4:12). La pluralidad de roles es indispensable para que la iglesia se mantenga sana (1 Corintios 12:12-31), y para que la dinámica de esa pluralidad de roles no se vea frenada, es importante que cada miembro se subordine a hacer el papel que le ha sido encomendado, y que se subordine a los roles que otros hermanos desempeñan (Efesios 5:21). Por desgracia, la iglesia en ocasiones suele confundir roles con jerarquías. El ser humano tiende a formar jerarquías en la sociedad usando diferentes criterios: posición económica, belleza, poder, etc., y esa tendencia humana se puede permear dentro de la iglesia. ¿De qué manera? Asignando a ciertos roles un estatus de jerarquía.

Ante Dios, cada ser humano que habita el planeta (y por lo tanto cada ser humano que forma parte de la iglesia) es igual. Dios no hace distinción entre la persona de origen noble y la persona de origen humilde, ya que ambos son su creación (Job 34:19). Así que cada persona tiene el mismo valor. Ningún hermano es superior o inferior a otro. La única diferencia que existe entre los cristianos que forman la iglesia se encuentra en los roles que desempeñan. Creer que algunos roles nos hacen superiores (y por lo tanto enseñorearnos) por sobre otros hermanos es negar la misma naturaleza de Dios e ir en contra de la actitud que Dios nos pide dentro del cuerpo de Cristo (Romanos 12:3). En la verdadera iglesia de Cristo no existen las jerarquías entre hermanos. Cuando en la iglesia se forman jerarquías, ésta deja de ser la iglesia de Cristo. La única jerarquía que debe existir dentro de la iglesia es la de Cristo como cabeza (Colosenses 1:18). La Trinidad (tres personas en una) y la Iglesia (multitud de personas formando un solo cuerpo) comparten la misma naturaleza. Dios bendice a la iglesia que mira igual a cada uno de sus miembros pero que se subordina a su propio rol y al rol que otros hermanos desempeñan. Igualdad en esencia, subordinación en papeles.

julio 27, 2014 at 5:17 am Deja un comentario

Valor para conocer a Dios

“Yo te ruego, Dios mío, que no te enojes conmigo, pero solo
insistiré una vez más. ¿Y qué tal si solo se encuentran diez?”

Génesis 18:32 (TLA)

Dios le reveló a Abraham los planes que El tenía para las ciudades de Sodoma y Gomorra. Debido a sus pecados, sus habitantes (así como las ciudades mismas) serían destruidos.

Sabedor del hecho que su sobrino Lot habitaba en Sodoma, Abraham intercede por las ciudades. Comienza preguntando si con 50 justos viviendo en esas ciudades sería capaz de destruirlas, para luego repetir la misma pregunta varias veces con un número cada vez menor de justos. En todos los casos, la respuesta de Dios es la misma: el no destruirá las ciudades si hubiese personas justas viviendo en ellas.

Para Abraham no fue sencillo hacerle estas preguntas a Dios. En al menos cuatro ocasiones Abraham manifestó su temor a Dios de expresar sus dudas. A veces, los seres humanos que se creen superiores a otros, se molestan cuando se les inoportuna de esta manera. Abraham tal vez pensó que Dios reaccionaría de la misma manera. El tuvo que echar mano de una buena dosis de valor para tener esta conversación con Dios. Para su consuelo, Dios estuvo acccesible y abierto a responder cualquiera de sus dudas.

¿De dónde sacó Abraham el valor para vencer sus miedos? De un deseo muy fuerte de conocer a fondo la naturaleza de Dios. Con cada pregunta que él le hacía se mostraba más claramente la misericordia y la justicia de Dios. La recompensa de Abraham, al final de la charla, fue que la relación entre Abraham y Dios se volvió más íntima que nunca, además de que Abraham conoció una dimensión nueva de la persona de Dios: El es un Dios accesible, justo y misericordioso.

A primera vista podría parecer sencillo mantener viva una relación con Dios, pero la realidad es que requiere mucho valor. Requiere valor para morir a nosotros mismos y mantenernos en nuestra búsqueda de Dios; requiere valor para estar dispuesto a renunciar a nuestra naturaleza y enfrentarnos a la realidad de que necesitamos de Dios. Abraham tuvo que morir a su naturaleza miedosa para adentrarse en la mente de Dios.

Además, se requiere de valor para lidiar con lo que nos vamos a encontrar. Al mismo tiempo que nos adentramos en el corazón y la mente de Dios y le vamos conociendo, nuestra propia humanidad va quedando expuesta. No nos gusta el contraste entre nuestro pecado y su pureza; le sacamos la vuelta a nuestra dureza de corazón cuando contrasta con su amor. Nos hace sentir mal ver nuestro orgullo y altivez en contraste con su misericordia. Hace falta valor para reconocer nuestra incapacidad de poder hacer algo por mejorar nuestra vida y aceptar nuestra dependencia de Dios.

Todo cristiano que en realidad tenga un deseo sincero de amar a Dios también sentirá un temor santo al adentrarse en el conocimiento de su persona. Inevitablemente hemos de sentirnos confrontados al conocer el carácter de Dios. Pero, si nos armamos del valor necesario para adentrarnos en el conocimiento de nuestro Dios, podremos disfrutar de las mismas recompensas que disfrutó Abraham: una intimidad profunda con Dios, una visión más completa de cómo es El, y una mayor confianza en El.

 

Para reflexionar:

  • ¿Hay temor de morir a tí mismo para buscar a Dios? ¿Hay conformidad o comodidad en tu relación con Dios?
  • ¿Hay algún área de la persona de Dios que te confronta y no quieres conocer?

abril 6, 2014 at 6:35 pm 1 comentario

Cómo escribir un plan de vida para el Año Nuevo (5 de 5)

Esta es una traducción de un artículo titulado “Writing a Life Plan for the New Year” elaborado por Ron Edmondson (traducido con su permiso).

Esta es la quinta entrega de nuestra serie para hacer un plan de vida. Hemos tratado de ir paso a paso, usando un formato simple, en la elaboración de un plan que te ayudará a alcanzar algunos objetivos específicos para el nuevo año. Si te perdiste alguno de los artículos, asegúrate de ponerte al día con la lectura:

Paso 1
Paso 2
Paso 3
Paso 4

En esta ocasión tendremos nuestro paso final, y es uno muy bueno… de hecho, es mi favorito.

¡Posiblemente el tuyo también!

El último paso en nuestro plan de vida es …. ¡CELEBRAR LA VICTORIA!

De hecho, ¡es algo que debes hacer! Es fundamental para cualquier éxito a largo plazo.

Crea una recompensa para la finalización de cada uno de tus objetivos. El tamaño de la recompensa se ​​puede basar en el tamaño de la meta y el tamaño de tu presupuesto, pero debe ser lo suficientemente atractivo para mantener la motivación.

Se ha dicho que lo que se recompensa se ​​repite… y eso parece ser cierto en mi experiencia.

Encuentra una manera de celebrar el logro de sus metas este año.

Usando nuestras hipotéticas metas, he aquí un ejemplo de cómo podría ser:

  • Perder 10 kilos – Comprar un conjunto nuevo de ropa… o dos.
  • Mejorar la comunicación en mi matrimonio – Planificar unas vacaciones especiales juntos o comer en tu restaurante favorito.
  • Pagar mi tarjeta de crédito – Comprar un sillón nuevo… pero págalo en efectivo.
  • Leer toda la Biblia – Regalar una Biblia a alguien que lo necesite.
  • Escribir un libro – Tener un fin de semana de no hacer nada… absolutamente nada.

Estos ejemplos son sólo hipotéticos. Tú puedes crear algo mejor para tu celebración. Es importante que te recompenses. Obviamente es posible que necesites ayuda para lograr algunas de estas recompensas, pero eso es parte de la belleza de la etapa 4. Puesto que otros están involucrados en tu progreso, se sentirán atraídos para ayudar a celebrar tu victoria.

Ese es el proceso de planificación. ¿Te parece simple?

Me encantaría saber de ti si vas a intentar este proceso. Déjame un comentario. Obtendrás puntos adicionales si compartes tu plan por escrito. Puedo incluso elegir compartir algunos de ellos como artículos invitados.

¡Espero que tengas un año extra-productivo!

febrero 12, 2014 at 10:03 pm Deja un comentario

Entradas antiguas


Calendario de Publicaciones

agosto 2018
D L M X J V S
« Jun    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Categorías

Feeds