El centinela cristiano

noviembre 18, 2010 at 12:14 pm Deja un comentario

“Pero nosotros, hijos del día, seamos sobrios, revestidos de la coraza de la fe y la caridad y del yelmo de la esperanza en la salvación”
(1 Tesalonicenses 5:8, Trad. Nácar-Colunga)

Debido a la persecución, Pablo no pudo pasar mucho tiempo en Tesalónica. Había comenzado a instruirles en la fe en Cristo, pero tuvo que salir de la ciudad y dejar a medias su edificación. Preocupado por esta situación, Pablo envía a Timoteo a esa ciudad para ver cómo se encontraban los cristianos. Fue una gran sorpresa y un motivo de alegría ver que la iglesia se encontraba saludable y en pleno crecimiento.

Entonces, Pablo decide, a través de esta carta, seguir el proceso de formación que había dejado empezado. El deseo de Pablo es prepararlos para la venida de Jesucristo, y enseñarles a ser como centinelas de un ejército. En este pequeño versículo, el apóstol define el estilo de vida que un centinela cristiano necesita llevar:

  • Un centinela cristiano es hijo del día. Un par de versículos atrás, Pablo define la conducta de los paganos: viven dormidos espiritualmente hablando, con un sopor que les impide estar atentos a lo que Dios pide. El centinela cristiano siempre está despierto, para él siempre es de día, atento a lo que Dios le pide.
  • Un centinela cristiano lleva una vida sobria. Vivir lejos de Dios crea un enorme vacío; en la búsqueda por llenar ese vacío, las personas son presa fácil de los excesos. Los placeres y los vicios no llenan un corazón; al contrario: crean un hueco que nunca se llena. El centinela cristiano se aleja de los excesos y se mantiene sobrio porque se ha acercado a la única fuente que verdaderamente quita la sed (Juan 4:14).
  • Un centinela cristiano se protege con la armadura que Dios le ha dado. Los soldados romanos, como parte de su uniforme, llevaban una coraza que les protegía el pecho, y un yelmo o casco que les protegía la cabeza. La coraza del cristiano es la fe en Dios, que le da fortaleza en los momentos difíciles, y el amor (traducido aquí como caridad) incondicional que debemos tenernos unos a otros, y que nos ayuda a estar unidos. El casco es la esperanza de salvación, que nos ayuda a ver hacia el cielo cuando parece que vivir como cristiano no vale la pena.

Aunque la batalla es difícil, Dios nos ha dado todos los elementos para vencer. Tenemos su Palabra para ayudarnos a estar despiertos, su amor que llena nuestro corazón y una armadura de fe, amor y salvación.

 

Para reflexionar:

  • ¿Estás listo para la batalla? ¿Qué elemento te hace falta para estar vigilante hoy?

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