Archive for junio, 2012

10 maneras en que los miembros de la Iglesia le fallan a sus pastores (2 de 10)

Esta es una traducción de un artículo titulado “10 ways church people fail their pastor” elaborado por el Dr. Joe McKeever (traducido con su permiso).

2. Los miembros de la iglesia le fallan a sus ministros cuando oran por ellos, y luego rechazan lo que Dios les envía.

Yo pronuncié estas mismas palabras a mi congregación en una ocasión, cuando unos cuantos miembros criticaban prácticamente todo lo que hacía. En esa ocasión le dije a la iglesia que no lograba comprender cómo es posible que un cristiano ore de manera sincera por sus pastores – tal y como esos miembros profesaban hacer – y después rechazaban y condenaban los mismos sermones que Dios le daba al pastor para que se los diera a ellos. ¿Qué tipo de fe es esa? ¿Qué dice eso de su fe y de su obediencia?

Los viejos “tres puntos” de Filipenses 4:6 son muy buenos: No se aflijan por nada. Oren por todo. Den gracias a Dios por todo. Este último segmento – dar gracias a Dios por todo – quiere decir que, una vez que hemos orado por el ministro, debemos creer que Dios nos ha escuchado y que lo que el pastor está predicando es lo que Dios está enviando.

Incluso si no te gusta. Incluso si te sientes ofendido. Incluso si tu mente trata de decirte que el pastor no se está rindiendo a Dios y que nada de ese sermón viene como respuesta a tus oraciones. Dale gracias al Señor por ese mensaje. Cree que Dios está trabajando. Después de todo, El no termina la reconstrucción de la predicación del pastor en una sola pasada. Es algo que lleva tiempo.

junio 28, 2012 at 7:29 am Deja un comentario

10 maneras en que los miembros de la Iglesia le fallan a sus pastores (1 de 10)

Esta es una traducción de un artículo titulado “10 ways church people fail their pastor” elaborado por el Dr. Joe McKeever (traducido con su permiso).

“Por último, hermanos, oren por nosotros, para que el mensaje del Señor llegue pronto a todas partes y sea recibido con estimación, como sucedió entre ustedes. Oren también para que seamos librados de los hombres malos y perversos, porque no todos tienen fe.”
(2 Tesalonicenses 3:1-2 Dios Habla Hoy)

Lo que sucedió fue lo siguiente. Publique la siguiente pregunta en Facebook: “¿Cuáles son las diez cosas que desearías que tu pastor dejara de hacer?”

No estaba preparado para las respuestas. Fluyeron con toda libertad. Dentro de unos minutos, teníamos entre 35 y 40 comentarios. La mayoría eran de mucha ayuda, pero había unas cuantas que se expresaban con verdadero dolor, e incluso con ira. Para el momento en que habíamos alcanzado 75 u 80 comentarios, muchos pastores que leyeron las contribuciones inmediatamente ondearon banderas blancas, clamando por ayuda. Uno de ellos dijo: “Joe, esto realmente duele.”

Cuando alguien sugirió que replantearámos la cuestión y preguntáramos como los miembros de la iglesia le fallan a sus pastores, los comentarios se multiplicaron con la misma rapidez.

Como muchos habrán dado cuenta, parece ser que existe en las iglesias mucho dolor en la relación entre pastores y miembros. Sería grandioso si pudiéramos hacer algo, por pequeño que sea, para sanar esa brecha y quitar la ira que existe en dicha relación. Por lo tanto, aquí están, las que yo considero, son las diez principales maneras en que los miembros de la iglesia le fallan a sus pastores. Mi propósito no es añadir leña a un fuego ardiente, sino buscar aplicar un bálsamo en algunos lugares adoloridos.

1. Los miembros de la iglesia le fallan a sus ministros cuando no oran por ellos.

A menudo en las Escrituras, los líderes pedían a las iglesias orar por ellos (vea 1 Tesalonicences 5:25, 2 Tesalonicences 3:1, Hebreos 13:18).

Orar por un ministro es estrictamente un trabajo de fe. Los creyentes que encomiendan al Padre a su pastor en oración no se darán cuenta de la diferencia que hace esa intercesión. Ellos no estarán presentes cuando el predicador esté estudiando la Palabra y el Espíritu Santo lo guie a estudiar un pasaje, o iluminar su mente con una gran idea, o dirigirlo a un texto suplementario. Los creyentes no tienen manera de saber de qué modo sus oraciones mantienen a su pastor seguro en el camino, bendiciéndolo con alguna conversación que brinde un consejo o un buen testimonio, o dándole energía extra para el día.

Lo único que los creyentes verán es al ministro llegando el domingo a la iglesia, dirigiendo el servicio de adoración y dando el sermón. Ellos tienen que creer por fe que sus oraciones fueron escuchadas por Dios y contestadas por El.

Nada nos habla más de nuestra fe que la manera en que oramos.

junio 26, 2012 at 8:20 am 1 comentario

Crónicas – Una Perspectiva Diferente

“Yoram tenía treinta y dos años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén ocho años. Sin embargo, siguió el ejemplo de los reyes de Israel y fue tan perverso como el rey Acab”
(2 Crónicas 21:5-6 Nueva Traducción Viviente)

En estos días he estado estudiando los libros de Crónicas. Cuando una persona que estudia la Biblia con regularidad comienza a leer Crónicas, siente que está caminando por un terreno que ya ha recorrido anteriormente. Cerca de la mitad del libro de Crónicas repite palabra por palabra los relatos contenidos en los libros de Samuel y Reyes. Podemos preguntarnos: ¿Qué necesidad había de escribir otro libro que repitiera los acontecimientos ya escritos anteriormente?

Sin embargo, existen algunas diferencias notables entre Crónicas y los libros de Samuel y Reyes. El (o los) cronista(s) no habla de los reyes del norte, sino que se limita exclusivamente a los reyes de la dinastía de David; tampoco hace un recuento detallado de los pecados de los reyes (el relato de David y Betsabé no aparece en Crónicas), y todo lo relacionado con el templo es relatado de manera extensa y apasionada.

¿Por qué existen estas diferencias? Para el cronista, la historia de Israel estaba llena de lecciones morales que el pueblo necesitaba aprender. La más importante es que, cuando el rey y el pueblo son fieles a Dios, El les hace prosperar y les llena de bendiciones. Crónicas fue escrito muy probablemente después del exilio de Judá, cuando los judíos regresaban a su tierra, y para el cronista era muy importante que los judíos vieran la diferencia entre un rey (y un pueblo) que sirve de manera comprometida a Dios y uno que se entrega a las religiones paganas. Ahora que recibían una segunda oportunidad, era importante no volver a cometer los mismos errores.

El cronista no busca limpiar la imagen o santificar a los reyes de Judá omitiendo sus fallas intencionalmente; simplemente no es su propósito exponer a detalle sus vidas. Su objetivo es dar a conocer lo que sucede cuando el pueblo busca a Dios de todo corazón. Son lecciones que nos llegan hasta el día de hoy y que también necesitamos aprender.

junio 19, 2012 at 7:53 am Deja un comentario


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