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Una oración desde lo profundo

“no ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor (verdadero) conocimiento de El. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia (la energía) de la fuerza de Su poder.”
(Efesios 1:16-19, NBLH)

Las oraciones que decimos en momentos de incertidumbre son las más sinceras que existen; reflejan muy fielmente nuestros mayores miedos y preocupaciones. En esas circunstancias oramos casi por reflejo, exponiendo aquello que nos hace sentir inseguros.

Pablo vivió uno de esos momentos cuando se encontraba encarcelado. No tengo duda que él oró a Dios por su situación y porque le liberara, pero no permitió que su condición de preso consumiera toda su mente ni todas sus oraciones. Aún estando encarcelado, se preocupaba por las iglesias (2 Corintios 11:28) y las mencionaba en sus oraciones (Efesios 1:16)

¿Cuáles eran las peticiones que el apóstol hacía para las iglesias mientras estaba en la cárcel? Efesios 1:17-19 nos da la respuesta:

1. Tener un mejor conocimiento del Padre y de Cristo. Es la voluntad de Dios que le conozcamos mejor a través de un estudio y una meditación de su Palabra. El cristiano siempre tiene que buscar la manera de crecer en su conocimiento de nuestro Dios (2 Pedro 3:18). El deseo de Pablo es que tuviéramos un espíritu de sabiduría que nos ayude a ver más claramente al Padre y a Cristo.

2. Que se nos abran los ojos del corazón. Al inicio del capítulo 1 de Efesios, Pablo hace un recuento de las bendiciones celestiales a las que tenemos acceso por ser hijos de Dios. Dichas bendiciones no se pueden ver con ojos humanos; solamente pueden verse con los ojos del corazón. Cuando esos ojos se nos iluminan, tenemos esperanza y nos damos cuenta de la grandeza de las riquezas que tenemos en las bendiciones celestiales.

3. Que veamos la grandeza de su poder. Tenemos un Dios poderoso, y eso lo sabemos. Su poder va más allá de lo que podemos imaginar y fue demostrado cuando resucitó a Cristo de entre los muertos. Ese mismo poder podemos llegar a sentirlo operando a nuestro favor para la salvación (Filipenses 3:10).

Las oraciones de Pablo en la cárcel reflejaban una preocupación muy honda, pero no debido a su situación, sino porque el pueblo de Dios tuviera una visión más clara de la persona y el poder de su Creador y Salvador.

Para reflexionar:
– ¿Tendrías esa misma disposición de orar de la misma manera por tus hermanos, aún en momentos difíciles?

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junio 8, 2018 at 4:31 pm Deja un comentario


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