Posts filed under ‘Escritura del Día’

Miedo en la batalla

“Ve y reúne a los judíos todos de Susa y ayunad por mi, sin comer ni beber por tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré igualmente con mis doncellas, y después iré al rey, a pesar de la ley, y si he de morir, moriré.”
(Ester 4:16 Trad. Nácar-Colunga)

El libro de Ester es muy peculiar en la biblioteca divina. No menciona a Dios en ninguna parte, ni siquiera como referencia. Tampoco contiene milagros de carácter sobrenatural. Pero después de leer el libro, es imposible no sentir que Dios está presente y en control a lo largo de todo el relato.

Amán mandó publicar un edicto en el que ordenaba el exterminio de los judíos. Eso causó dolor y gran pesar en todos los judíos del imperio persa, excepto en Ester. Al parecer ella se sentía segura de que su vida sería respetada y no moriría, ya que era la de mayor rango entre las mujeres del rey (4:13).

Ester podía hacer algo para ayudar a los suyos, pero el riesgo era mucho. Podía morir en el intento de querer hablar con el rey. El miedo la consumía, así que se excusó en las leyes persas para tratar de no hacer nada (4:11). Mardoqueo la confronta, y la exhorta a usar su posición de reina para el bien de todo su pueblo, y no solamente del suyo propio. Dios abrió sus ojos, y cuando decidió ayudar a su pueblo y hacer un lado su egoísmo, ayunó como preparación espiritual para enfrentar su destino.

Es inevitable sentir miedo cuando enfrentamos una batalla espiritual. Pero algo que no debemos permitir es que el miedo nos haga darle la espalda a la voluntad de Dios. El miedo es una de las armas favoritas de Satanás para ponernos en contra de Dios, ya que nos vuelve egoístas, insensibles y desconfiados de Dios.

¿Cómo derrotar al miedo? La pelea en la que estamos inmersos se hace con armas espirituales (Efesios 6:14-16) como el ayuno, la oración y el conocimiento de la Palabra. Cuando aprendemos a dominar esas armas, estamos en condiciones de vencer nuestras batallas espirituales, por más difíciles que sean. Al igual que Ester, podemos vencer el miedo y ver cosas que nunca hubiéramos imaginado de la mano de Dios.

Para reflexionar:

  • ¿Hay algún miedo que no has vencido?
  • ¿Qué arma espiritual te puede ayudar para vencer el miedo?
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enero 3, 2011 at 10:35 pm Deja un comentario

La Verdadera Prueba

“Después de la muerte de Joyada comenzaron los príncipes a adular al rey, y éste los escuchó, y dejando la casa de Yahvé, Dios de sus padres, sirvieron a las aseras y a los ídolos; y vino la ira de Dios sobre Judá y sobre Jerusalén, porque se habían hecho culpables.”
(2 Crónicas 24:17-18, Trad. Nácar-Colunga)

Mucha gente piensa que los momentos más difíciles, espiritualmente hablando, son cuando estamos en un período de sufrimiento. Aunque es cierto que el sufrimiento puede hacer que algunas personas dejen de creer o de amar a Dios, muchas veces tiene el efecto contrario: Es en los momentos más difíciles de nuestra vida cuando nos aferramos más a Dios. Oramos más y de manera más sincera, somos cuidadosos con nuestro estilo de vida y nos volvemos muy críticos y atentos de nuestras debilidades.

Aunque un perído de sufrimiento puede deteriorar una relación con Dios, su capacidad de destrucción no se compara con la de los períodos de gloria personal. A los seres humanos nos gusta que nuestro ego sea alimentado, y cuando las personas que nos rodean empiezan a halagarnos, a decirnos cosas que nos gustan, a exaltarnos, estamos en un serio peligro.

El rey Joás fue fiel a Dios mientras el sumo sacerdote Joyada estuvo a su lado para aconsejarlo. A través de los labios de Joyada el rey escuchaba lo que necesitaba oir para caminar fiel a Dios, aunque le resultara desagradable. Pero una vez que el sacerdote murió, Joás cometió el error de escuchar las alabanzas de los jefes de su nación. Eso causó que empezara a pensar más de sí mismo de lo que realmente era, hasta que creyó que podía dirigir una nación sin Dios. El resultado fue un desastre no sólo para él, sino para todos sus gobernados. Joás no soportó la prueba de las adulaciones.

¿Son malos los halagos? No lo son en sí mismos. Muchas veces los necesitamos para fortalecernos en un momento difícil. Lo malo ocurre cuando debido a los halagos creemos que hacemos todo bien, y empezamos a bajar la guardia en vigilar nuestro estilo de vida. Escuchamos halagos acerca de lo bien que hacemos el trabajo, de nuestra belleza física, de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad de liderazgo, de nuestros logros, y empezamos a pensar más de nosotros mismos, y permitimos que el pecado se infiltre de manera silenciosa pero constante. La verdadera prueba para el cristiano son los momentos de gloria personal.

¿Cómo evitar cometer el error que cometió Joás? Pablo nos da la solución: teniendo la misma actitud que tuvo Cristo en todo momento (Filipenses 2:5-8), con una sana perspectiva de quiénes somos realmente a los ojos de Dios.

 

Para reflexionar:

  • ¿Cuál es tu concepto de tí mismo? ¿Es como Dios te ve o como tú te quisieras ver?

noviembre 25, 2010 at 9:47 am Deja un comentario

El centinela cristiano

“Pero nosotros, hijos del día, seamos sobrios, revestidos de la coraza de la fe y la caridad y del yelmo de la esperanza en la salvación”
(1 Tesalonicenses 5:8, Trad. Nácar-Colunga)

Debido a la persecución, Pablo no pudo pasar mucho tiempo en Tesalónica. Había comenzado a instruirles en la fe en Cristo, pero tuvo que salir de la ciudad y dejar a medias su edificación. Preocupado por esta situación, Pablo envía a Timoteo a esa ciudad para ver cómo se encontraban los cristianos. Fue una gran sorpresa y un motivo de alegría ver que la iglesia se encontraba saludable y en pleno crecimiento.

Entonces, Pablo decide, a través de esta carta, seguir el proceso de formación que había dejado empezado. El deseo de Pablo es prepararlos para la venida de Jesucristo, y enseñarles a ser como centinelas de un ejército. En este pequeño versículo, el apóstol define el estilo de vida que un centinela cristiano necesita llevar:

  • Un centinela cristiano es hijo del día. Un par de versículos atrás, Pablo define la conducta de los paganos: viven dormidos espiritualmente hablando, con un sopor que les impide estar atentos a lo que Dios pide. El centinela cristiano siempre está despierto, para él siempre es de día, atento a lo que Dios le pide.
  • Un centinela cristiano lleva una vida sobria. Vivir lejos de Dios crea un enorme vacío; en la búsqueda por llenar ese vacío, las personas son presa fácil de los excesos. Los placeres y los vicios no llenan un corazón; al contrario: crean un hueco que nunca se llena. El centinela cristiano se aleja de los excesos y se mantiene sobrio porque se ha acercado a la única fuente que verdaderamente quita la sed (Juan 4:14).
  • Un centinela cristiano se protege con la armadura que Dios le ha dado. Los soldados romanos, como parte de su uniforme, llevaban una coraza que les protegía el pecho, y un yelmo o casco que les protegía la cabeza. La coraza del cristiano es la fe en Dios, que le da fortaleza en los momentos difíciles, y el amor (traducido aquí como caridad) incondicional que debemos tenernos unos a otros, y que nos ayuda a estar unidos. El casco es la esperanza de salvación, que nos ayuda a ver hacia el cielo cuando parece que vivir como cristiano no vale la pena.

Aunque la batalla es difícil, Dios nos ha dado todos los elementos para vencer. Tenemos su Palabra para ayudarnos a estar despiertos, su amor que llena nuestro corazón y una armadura de fe, amor y salvación.

 

Para reflexionar:

  • ¿Estás listo para la batalla? ¿Qué elemento te hace falta para estar vigilante hoy?

noviembre 18, 2010 at 12:14 pm Deja un comentario

“¿Quién soy yo?”

“y el Rey David fue a ponerse ante Yahvé y dijo:  ‘¿Quién soy yo, Yahvé Dios, y qué es mi casa para que tú me hayas traido adonde estoy?’ “
(1 Crónicas 17:16 Trad. Nácar-Colunga)

David es conocido como el hombre conforme al corazón de Dios, y cuando leemos este pasaje es fácil darse cuenta por qué.

Unos cuantos versículos atrás, Dios hace una reseña de cómo ayudó a David a ponerse al frente de la nación israelita. En todos los sentidos, David era el último de su familia; ni su padre ni sus hermanos lo tomaban en serio (1 Sanuel 16:11, 17:28), tal vez por su juventud o por su apariencia delicada. Pero Dios confió en él y le apoyó en todo lo que hizo (1 Cr. 17:7-8), hasta que alcanzó todo lo que un hombre puede desear: poder, fama, riquezas, carisma.

A pesar de todo eso, David no se dejaba llevar por todo lo que había alcanzado. El no olvidó de dónde Dios lo sacó, de tal manera que cuando Dios le mostró su suerte, David se postró ante El y expresó su sentir: yo no soy nadie para recibir esas bendiciones. Esa forma de pensar no eran meras palabras. David usó los talentos que Dios le había dado para dirigir y juzgar a su pueblo con sabiduría y justicia (1 Cr. 18:14). Cuando David se desviaba, y usaba los regalos de Dios para propósitos personales y egoístas, significaba la ruina para él y para su pueblo (2 Samuel 12:7-12, 24:10-16).

¿Cuál debe ser nuestra manera de pensar frente a las bendiciones de Dios? La misma que tuvo David: acordarnos de dónde Dios nos trajo (Efesios 2:1-3) y sentirnos felices e inmerecedores de ser los receptores de tales bendiciones. Una muestra de que hemos adoptado esa forma de pensar es cuando ponemos esas bendiciones al servicio de los demás, reconociendo que no son para uso personal, sino para que haya un crecimiento apoyado entre todos nosotros.

 

Para reflexionar:

  • ¿Qué bendición puedes disponer el día de hoy para ayudar a otros?

noviembre 15, 2010 at 11:58 am Deja un comentario

A la Manera de Dios

“David hizo casa para sí en la ciudad de David y preparó un lugar para el arca de Dios, alzando para ello una tienda. Entonces se dijo: ‘El arca de Dios no debe ser transportada sino por los levitas, porque son los que eligió Yahvé para trasladarla y para hacer su servicio para siempre’ “
(1 Crónicas 15:1-2 Trad. Nácar-Colunga)

Tres meses antes de este episodio, David había intentado llevarse el Arca de la Alianza, de la casa de Abinadab a la ciudad de Jerusalén. Para ello, dispuso de una carreta nueva y una yunta de bueyes, manejada por dos de los hijos de Abinadab, que al parecer pertenecían a la tribu de Judá (2 Samuel 6:3). Se había organizado una gran celebración y había mucho júbilo por este traslado. El rey danzaba delante de la carreta y los músicos entonaban sus canciones. Todo estaba perfecto, a excepción de una cosa: no estaban siguiendo las instrucciones de Dios para el traslado del arca.

Dios dejó instrucciones muy claras sobre cómo debía trasladarse el arca (Números 4:4-6). Solamente los levitas podían hacerlo, y debían trasladarla a pie. Dios mostró su desagrado con la manera en la que David trasladaba el arca cuando hirió de muerte a Uza, uno de los conductores de la carreta (1 Crónicas 13:10).

La Biblia no solamente contiene instrucciones para los rituales: contiene principios aplicables para prácticamente todas las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida diaria. En ella podemos escuchar a Dios diciéndonos cómo relacionarnos con los demás, cómo resolver conflictos, cómo ser mejores padres, vecinos y empleados. Podemos escuchar a Dios aconsejándonos sobre cómo alcanzar una vida de santidad y de servicio, y cómo enfrentar con sabiduría las situaciones con las que nos topamos en nuestro caminar diario.

Aunque nosotros tengamos una idea de cómo enfrentar las situaciones, siempre es mejor hacerlo a la manera de Dios. El conoce la naturaleza humana y sabe cuál es el mejor camino para vivir nuestra vida. Eso nos va a ahorrar muchísimos problemas. Busquemos siempre en su Palabra la sabiduría para vivir cada día.

 

Para reflexionar:

  • ¿Qué te ha enseñado Dios últimamente acerca de cómo vivir?

noviembre 14, 2010 at 1:56 pm Deja un comentario

Cómo agradar a Dios

“…para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder.”
(Colosenses 1:10-11 Trad. NVI)

Mientras Pablo se encontraba encarcelado en Roma, un discípulo llamado Epafras vino a traerle noticias acerca de la iglesia en la ciudad de Colosas (Col. 1:8). Pablo no fundó la iglesia de esa ciudad, y al parecer nunca la había visitado (Col. 2:1). A pesar de eso, se alegraba por el arraigo que había tenido el evangelio en el corazón de los miembros (Col. 2:5) y se preocupaba por su crecimiento; dicha preocupación se puede ver reflejada en sus oraciones (Col. 1:9).

Pablo anhelaba que los discípulos vivieran agradando a Dios. Según nuestro versículo de estudio, vivir una vida agradable a Dios implica varias cosas:

  • Dar fruto en toda buena obra.Nuestras actividades cotidianas en el trabajo, en la casa, en nuestras relaciones, debemos desempeñarlas con el deseo de obtener un buen resultado, principalmente para honrar a Dios, cuidando de guardar sus mandamientos.
  • Crecer en el conocimiento de Dios. La mente de Dios es mucho más elevada que la mente humana (Isaías 55:9), lo que la convierte en una mina inagotable de ideas y conceptos, esperando ser descubiertos. Si alguien decide conocer más a Dios cada día a través de un serio estudio de su Palabra, se nutre con la materia prima de una vida cristiana feliz.
  • Ser fortalecidos con su poder. Nosotros somos débiles. Nuestra capacidad para vencer nuestras debilidades son limitadas. Tenemos a nuestra disposición el poder de Dios para hacer el trabajo que nos ha encomendado, aunque nos sintamos débiles para hacerlo.

Vivir de manera digna para Dios, lejos de ser una carga, nos lleva a ser mejores personas, excelentes, sabias, que experimentan el poder de Dios en asuntos donde no teníamos esperanza de cambiar.

Para reflexionar:

  • ¿Cómo puedes empezar a agradar el día de hoy a Dios?

noviembre 11, 2010 at 2:28 pm Deja un comentario

Destrucción y Restauración

“El día séptimo del quinto mes -era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia- Nebuzaradán, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, entró en Jerusalén, quemó el templo de Yahvé…”
(2 Reyes 25:8-9, Trad. Nácar-Colunga)

Durante la época de los reyes de Judá, el templo de Dios se había convertido en un objeto de orgullo nacional. El entusiasmo reflejado en la narración acerca de su construcción (1 Reyes 5 y 6) muestra cuan satisfechos se encontraban los israelitas con su templo.

A pesar de eso, el pueblo israelita no seguía a Dios de todo corazón. Al mismo tiempo que se oficiaban sacrificios en el templo, los israelitas adoraban a otros dioses (1 Reyes 14:23-24; 1 Reyes 15:14; 1 Reyes 22:43-44). El templo se había convertido solamente en un símbolo para el pueblo, y había perdido el propósito de ser un lugar donde la gente se comprometiera con el único Dios viviente.

El camino a la restauración fue muy doloroso. Dios destruyó a manos de los babilonios los dos principales símbolos que le daban identidad al pueblo de Israel: el templo y la ciudad de Jerusalén. De esa manera el pueblo judío se humilló y se dió cuenta de la maldad de sus acciones (Lamentaciones 2:5-7). Tener en su ciudad el templo del Dios verdadero no era suficiente: había que ser totalmente obedientes a Dios. Una vez que el pueblo judío lo entendió, Dios comienza de nueva cuenta a abrir el camino para restaurar la relación con su pueblo (Jeremías 29:12-13).

Podemos sentirnos orgullosos de los monumentos que hemos erigido y que nos dan identidad: un puesto en el liderazgo, un título, un renombre adquirido gracias a un talento. Pero esos monumentos solamente adquieren sentido si van acompañados de una entrega y una dependencia total de Dios. De otra manera, se pueden convertir en un obstáculo para nuestra fe. Si eso sucede, Dios no dudará en deshacer ese monumento.

¿Eso muestra que Dios no me ama? Todo lo contrario: Dios nos quiere proteger y quiere que dependamos exclusivamente de El. Si Dios ve algo que amenace esa dependencia, la destruirá, para que así regresemos a El en busca de fortaleza y consuelo.

  • ¿Hay algún logro en tu vida que esté tomando el lugar de Dios?
  • ¿Te has resentido con Dios por alguna humillación sufrida? Lo hizo para que aprendamos a apoyarnos sólo en El. ¿Le has buscado?

noviembre 10, 2010 at 1:05 pm Deja un comentario

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