Cómo escribir un plan de vida para el Año Nuevo (2 de 5)

Esta es una traducción de un artículo titulado “Writing a Life Plan for the New Year” elaborado por Ron Edmondson (traducido con su permiso).

Anteriormente, comencé una serie de artículos para ayudarte a desarrollar un plan de vida. Todos los años escucho a la gente hablar sobre resoluciones… algunos de ellos las hacen, algunos no. Algunos las odian, algunos de ellos las mantienen, pero la mayoría no. Estoy seguro de que la razón principal por la que la mayoría de las personas no mantienen sus resoluciones y muchos se niegan a hacerlas es que nunca las unen a un plan de acción, o aplican la disciplina suficiente que les garantice el éxito. ¿Por qué hacer una resolución si no la puedes mantener? ¿no es así? No nos gusta el fracaso continuo.

El objetivo de esta serie de artículos es ponerle pies a la idea de los propósitos de Año Nuevo. La vez anterior se te pidió una lista de tres a cinco metas que tienes para el nuevo año. Si no has hecho o no leíste esa parte, comienza AQUI.

Si tú ya tienes tus objetivos identificados, hoy vamos a ser más específicos con ellos. La clave aquí es transformar tus metas en algo que se puede medir, algo donde tú puedas seguir con claridad el progreso y el éxito. Para ayudarte en esta parte, hazte la pregunta para cada objetivo: ¿Para este objetivo, qué significa alcanzar el éxito? ¿Cómo me voy a sentir una vez que haya completado esta resolución?

Para ilustrar el punto, estoy usando los mismos propósitos que enumeré en el artículo anterior. En primer lugar está el propósito fijado, seguido de una descripción más específica de ese propósito:

Perder 10 kilos – Quiero perder 10 kilos para el día (coloca una fecha realista aquí) comiendo menos y ejercitándome más.

Mejorar la comunicación en mi matrimonio – Quiero que mi esposa y yo discutamos menos sobre cualquier cosa, debido simplemente a la falta de comunicación. Quiero entender a ella mejor y que sean más las veces cuando estamos en el mismo canal sin discutir para llegar allí. Quiero que seamos capaces de hablar de diversas cuestiones sin levantarnos la voz el uno al otro.

Pagar mi tarjeta de crédito – Quiero pagar $ 7,000.00 de mi deuda para el día (coloca una fecha realista aquí).

Leer toda la Biblia – Quiero poder decir que leí la Biblia completa y la terminé toda este año, sin perder interés en tres meses. Quiero leer la Biblia consistentemente a través del año al menos 5 días a la semana.

Escribir un libro – Quiero terminar algunas de las muchas ideas que tengo para un libro, tenerlo completamente escrito, y encontrar un editor para el libro o decidir editarlo yo mismo.

¿Puedes ver aquí el progreso a un propósito más específico y medible? A veces, mientras completas este segundo paso puede ser que re-definas, dés forma o incluso cambies los propósitos originales. Eso está bien… ten en cuenta que esto es tu plan de vida y de nadie más. Lo que esperamos es que tú completes un plan en este año con el que estés satisfecho y que te haga avanzar hacia el logro de tus ambiciones en la vida… no que tú completes un plan de una manera que agrada a los demás.

De nuevo, el objetivo aquí es echar a andarlo y mantenerlo simple. En el siguiente artículo vamos a dar otro paso más adelante.

¿Estás trabajando en tu plan? ¿Cómo te va? Me encantaría saberlo.

febrero 1, 2014 at 3:33 pm 3 comentarios

Cómo escribir un plan de vida para el Año Nuevo (1 de 5)

Esta es una traducción de un artículo titulado “Writing a Life Plan for the New Year” elaborado por Ron Edmondson (traducido con su permiso).

512px-AgendaEsta semana, a medida que entramos a un nuevo año, quiero ayudarte a pensar en cómo planear tu vida. Yo creo que debemos vivir con un propósito en mente.

 

 

Por M.Minderhoud (Own work) [GFDL or CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons

Esta es una realidad que he experimentado personalmente y observando a muchos otros. Seguramente, el grado de éxito que tú alcances este año nuevo será directamente proporcional a la dirección en que apuntes tu vida y la intencionalidad que tengas en las decisiones que tomes. Si tienes una idea o meta de a dónde quieres ir, y un plan de acción reforzado con disciplina, tienes más probabilidades de lograr los resultados deseados. Tú no puedes controlar algunas de las cosas que la vida te trae, pero tendrás una mejor oportunidad de lograr tus sueños si creas algún tipo de organización en tu vida que te ayude a llegar a ellos.

También creo que lo simple es bueno… así que en próximos días, quiero ofrecer segmentos de cómo desarrollar un plan de vida de un año. Lo vamos a hacer en partes para que no parezca abrumador. Al final, si tú lo sigues, tendrás por lo menos un plan de acción. (Si tú tienes una mejor manera de hacer esto… es bienvenida tu retroalimentación… la clave está en poner más atención en lograrlo más que en el cómo…)

Hoy vamos a establecer algunas metas para nosotros mismos…

Establece de tres a cinco metas en total… si tienes demasiadas te vas a desgastar tratando de alcanzarlas, y si tienes muy pocas te alejará de lograr todo lo que es posible alcanzar.

Piensa en varias áreas de tu vida en las que quieras ver una mejoría. Áreas tales como:

  • Espiritual
  • Personal
  • Matrimonio o relaciones
  • Física
  • Emocional
  • Financiera
  • Profesional

Incluye un objetivo ambicioso, como correr un maratón, leer toda la Biblia, aprender a volar un avión, salir de deudas, comenzar un negocio alternativo, o escribir un libro.

En este punto, las metas pueden ser muy generales. No todas las metas deben ser “objetivos ambiciosos”; limítalos a uno o dos, pero todas ellas deben ser metas diseñadas para llevarte a un lugar que tú deseas ir en la vida; algún lugar donde tú esperas mejorar.

Por lo tanto, invierte algo de tiempo hoy y establece tus metas. Recuerda, no más de cinco… no menos de tres…

He aquí un ejemplo:

  •      Perder 10 kilos. (Fui específico aquí porque la mayoría tienen un número en mente… tú puede poner simplemente “perder peso” en este punto si esa es una de sus metas.)
  •      Mejorar la comunicación en mi matrimonio.
  •      Pagar mi tarjeta de crédito.
  •      Leer toda la Biblia.
  •      Escribir un libro.

En los siguientes días vamos a tomar estas metas y llevarlas un paso más allá.

No dudes en compartir su lista en la sección de comentarios de este post.

¿Estás preparado para el reto? ¿Necesitas algo como esto? ¿Alguna vez has escrito un plan para el Año Nuevo?

(Nota al margen para aquellos que piensan: “Dios está en control de mi destino… así que voy a dejar que El diriga mis caminos… No necesito un plan”. No podría estar más de acuerdo contigo acerca de que Dios tener el control… como debe ser. Todos nuestros planes y objetivos son inútiles sin su consejo, pero lee a través de la Biblia y verás innumerables ejemplos de cómo Dios permite que hombres y mujeres le busquen para crear un plan de acción; algunas veces para bien y otras veces no. Hay ocasiones que Dios nos da instrucciones claras y directas, y hay ocasiones (yo diría que la mayoría de las veces) que Dios nos permite averiguar el mejor curso de acción basado en la sabiduría y las experiencias que El ha permitido que tengamos.)

enero 26, 2014 at 6:58 pm 4 comentarios

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 17.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

enero 1, 2014 at 5:57 pm Deja un comentario

El pecado imperdonable

“Por eso les digo que Dios perdonará a los hombres todos los pecados y todo lo malo que digan, pero no les perdonará que con sus palabras ofendan al Espíritu Santo”
(Mateo 12:31)

Esta escritura, a menudo, causa confusión entre los cristianos, preguntándose cuál podrá ser aquel pecado tan grave que Dios no esté dispuesto a perdonarlo. Muchos piensan que es alguno de los pecados que comúnmnte conocemos como asesinato, inmoralidad o idolatría, pero no es así.

Cuando Jesús pronunció estas palabras, se encontraba argumentando con unos fariseos. Momentos antes Jesús había sanado a un hombre ciego y mudo; y mientras la gente veía en este milagro una evidencia de que Jesús era el Mesías (Mt. 12:23), los fariseos atribuían el poder de Jesús a Satanás.

Estos fariseos se encontraban tan endurecidos debido a años de fabricar su propia religión (muy apartada de lo que Dios había estalecido originalmente) que no fueron capaces de reconocer al Espíritu Santo trabajando a la vista de sus propios ojos. Cuando lo vieron, tuvieron el atrevimiento de llamarle Beelzebú.

¿Cuál es ese pecado imperdonable del cual habla Jesús? Es el rechazo reiterado al llamado del Espíritu Santo. Es un estado del corazón y de la mente que se han endurecido a tal grado que se han vuelto incapaz de reconocer la verdad de Dios manifestadea frente a ellos. Es imperdonable no porque Dios quiera la perdición de quienes los cometen, sino porque esas personas deliberadamente se han puesto en una posición que les impide poder recibir el perdón de Dios.

A medida que va pasando el tiempo, es más probable que nos endurezcamos a los llamados de Dios si no prestamos atención a ellos desde el principio. Ser urgentes en atender la voluntad de Dios expresada en su Palabra nos mantendrá prevenidos de cometer el pecado imperdonable.

Para reflexionar:

– ¿Cómo se manifestaría hoy en día el pecado imperdonable? ¿Lo has visto en tu vida o en la de alguien más?

marzo 25, 2013 at 1:04 am Deja un comentario

Fe bajo presión

Entonces Saúl dijo: Traedme el holocausto y
las ofrendas de paz. Y él ofreció el holocausto”
(1 Samuel 13:9 LBLA)

Los israelitas estaban estrenando rey justo cuando se encontraban bajo el yugo de los filisteos, sus vecinos y odiados enemigos. El flamante rey Saúl emprende una cruzada para llevar a su pueblo a la libertad; pero antes de entrar en batalla, deben buscar el favor y la protección de Dios. Para eso, el profeta Samuel les ordena al rey y a su ejército reunirse en Gilgal dentro de siete días para presentar una ofrenda a Dios.

Al cabo de los siete días, Samuel (quien era la persona que debía presentar el holocausto) aún no llegaba. Los soldados, desesperados y desanimados, empezaron a desertar. Saúl, temeroso de quedarse sin ejército, ofrece él mismo el holocausto. Este acto solamente podía ser realizado por personas ritualmente puras y designadas por Dios para ello. Justo en el momento que Saúl ofrece el holocausto, llega Samuel y lo reprende por su necia forma de actuar.

Todos hemos experimentado, como Saúl, una situación en la que estamos bajo presión. En esas circunstancias, es muy fácil tomar decisiones equivocadas con tal de salir de la situación que nos mantiene presionados. Dichas decisiones pueden ser efectivas en el momento, pero pueden traer consecuencias después que pueden afectar nuestra relación con Dios.

La decisión de Saúl de ofrecer él mismo el holocausto reflejó dos aspectos de su carácter: 1) Su falta de confianza en Dios. Samuel no confió en la palabra de Dios dicha a través de Samuel y se desesperó al ver que el plazo de tiempo llegaba a su fin y Samuel no aparecía. 2) Su arrogancia. Saúl creyó que podía solucionar la situación por sí mismo en lugar de acudir a Dios.

Al igual que con Saúl, las decisiones que tomamos bajo presión pueden revelar fallas de nuerstro carácter. Ira, impaciencia, falta de fe, incluso conductas viciosas, afloran con faciliddad cuando estamos bajo presión. Es inevitable que esas fallas salgan; lo importante es que sepamos identificarlas para trabajar en erradicarlas de nuestra vida. Fue en este punto donde Saúl falló. Su arrogancia se volvió un patrón característico a lo largo de su vida; patrón que lo condujo a perder el favor de Dios, su reino y su vida. Aprovechemos cada oportunidad que Dios nos brinda para cambiar y renovarnos, deshaciéndonos de las impurezas que nos impiden tomar decisiones espirituales.

Para reflexionar:
– ¿Cómo reaccionas cuando estás bajo presión?
– ¿Acostumbras pedir la dirección de Dios en esas situaciones?

enero 13, 2013 at 6:49 pm Deja un comentario

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 19.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

enero 3, 2013 at 9:18 am Deja un comentario

Nuestra visita a Saltillo

“En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros”
(Juan 13:35 NBLH)

El fin de semana pasado mi familia y yo tuvimos el gran privilegio de acompañar a los hermanos que integran la iglesia en la ciudad de Saltillo, Coah. Para mí, hablar de la iglesia en Saltillo es algo que mueve fibras muy sensibles de mi corazón, ya que mi esposa y yo tuvimos la dicha de pastorear por un tiempo esa iglesia; tiempo en el cual viví muchos de los momentos más felices (y también los más difíciles) de mi vida cristiana. Hicimos grandes amistades que, a pesar de la distancia y el tiempo, aún conservamos. Mi hija mayor nació en esa ciudad al final de nuestra estancia en esa ciudad. Por estas y otras muchas razones la iglesia es, emocionalmente hablando, muy significativa para mí.

Llegamos el sábado en la tarde y nos instalamos en el cuarto de hotel. Después de comer algo en el restaurante, y gozando de una magnífica vista de la ciudad, hice los últimos ajustes a la clase que iba a impartir el día siguiente. Ya caída la noche, fuimos a pasear a la Alameda: un lugar precioso y familiar donde mi esposa y yo tuvimos oportunidad de convivir como familia. Poco después nos vimos con un par de grandes amigos y fieles hermanos, Alex y Doris, y aprovechamos para ir a cenar a un lugar cerca de ahí, en el centro de la ciudad. Tuvimos una charla muy amena, en donde nos pusimos al día en nuestras vidas. También platicamos de nuestra espiritualidad, y de cómo poder aprender a estar más cerca de Dios en los momentos difíciles.

A la mañana siguiente nos dirigimos al salón donde se reúne la iglesia. Hablé acerca del papel que desempeña la iglesia dentro del plan de salvación de Dios basada en Efesios 3. Fue una clase que ya anteriormente había impartido en Monterrey, pero también quise que mis hermanos en Saltillo escucharan. La iglesia ha pasado por algunas dificultades últimamente, y para poder superarlas es muy importante que todos conozcamos el plan de Dios con respecto a la iglesia. De esa manera podremos transmitir con más fidelidad la sabiduría de Dios a las personas que nos rodean.

Al final del servicio hubo un convivio organizado por los mismos hermanos de la iglesia. Cada hermano llevó un platillo para compartir y todos comimos muy rico y con una sobremesa muy amena. Fueron momentos de mucha alegría y nostalgia de convivir con nuestros viejos amigos, y de gozo al conocer a los nuevos hermanos. Después de la convivencia Pedro y Dolores (un matrimonio recién llegado a la ciudad) nos hicieron el favor de llevarnos a tomar el autobús de regreso a Monterrey. Regresamos sintiéndonos muy amados por la iglesia y por Dios.

No todo fue color de rosa. Nuestra hija más pequeña regresó con mucha tos y fiebre (la jornada dominical terminó en la sala de urgencias del hospital), nos topamos con personas abusivas cuando necesitábamos algún servicio, y alguien había roto la tubería que conecta al medidor del agua de nuestra casa. Al final, el domingo en la noche, mi esposa me preguntó: “¿Crees en el diablo?” Así como Dios trabaja, el diablo también lo hace. No sabe que ya tiene la derrota asegurada (Heb. 2:14).

noviembre 17, 2012 at 10:43 pm Deja un comentario

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