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Nuestra visita a la Iglesia en Cd. Juárez

“¡Vean qué bueno y agradable es
que los hermanos vivan unidos!
Es como el buen perfume
que corre por la cabeza de los sacerdotes
y baja por su barba
hasta el cuello de su ropaje.
Es como el rocío del monte Hermón,
que cae sobre los montes de Sión.
Allí es donde el Señor envía
la bendición de una larga vida.”
(Salmos 133:1-3 Dios Habla Hoy)

Durante el fin de semana del 13 al 16 de septiembre tuve el enorme privilegio de visitar a la Iglesia de Cd. Juárez, Chih.  Este viaje fue diferente ya que tuve la enorme bendición de que mi esposa me acompañara. Gracias a Dios que abrió las puertas para que ella pudiera compartir conmigo estos días en los cuales estuvimos con la Iglesia.

El jueves 13 por la noche nos recibieron nuestros amigos y hermanos Gildardo García y Sandra Marín, ambos novios próximos a casarse. Gildardo es el líder (y el único interno) de la iglesia en Cd. Júarez, que actualmente tiene 35 miembros. Después de pasar por nosotros al aeropuerto tuvimos un tiempo ameno donde cenamos y platicamos con ellos.

El viernes 14 nos sorprendió un clima frío y lluvioso. Esa tarde nos vimos de nueva cuenta con Gildardo y Sandra para continuar platicando de algunos temas que quedaron pendiente la noche anterior. Ellos nos platicaban de las victorias y los retos que ha vivido la iglesia durante el transcurso del 2012. Después de ver un crecimiento explosivo durante el año pasado, este año la iglesia ha tenido dificultades para ver a la gente convertirse. A pesar de eso, el amor de Dios por la gente no ha dejado de mostrarse, y actualmente varias personas están en proceso de conversión. Confiamos en que será mediante el poder de Dios que todos ellos serán pronto nuestros hermanos.

Después de la comida Gildardo tuvo la gentileza de mostrarnos parte de la ciudad. Ya en la noche tuvimos nuestra primer reunión con la iglesia, en donde vimos las primeras 2 partes de un curso de preparación de charlas bíblicas. En estas dos primeras partes hablamos de la importancia de un estudio bíblico profundo y aprendimos un método de estudio bíblico a través de unos ejercicios en clase. A pesar de que los líderes de charla son los principales responsables de hacer y organizar charlas bíblicas, todos los cristianos tenemos el deber de estudiar a profundidad nuestra Biblia para poder aprender de Dios y ayudar a los que no conocen de El.

El sábado 15, en la mañana, tuve una charla con Octavio, un gran hermano y amigo, y al mediodía mi esposa pasó un tiempo con Idalia, una hermana que se mudó a Juárez desde Monterrey, junto con su esposo y su hijo. Tuvimos la oportunidad de convivir y hacer una gran amistad con ellos cuando vivían en Monterrey, y fue muy agradable volver a verlos. Durante la tarde mi esposa y yo nos vimos para comer y platicar con Gerardo Olguín y su esposa Esther Pérez. Antes de la llegada de Gildardo y Sandra ellos estuvieron al frente de la iglesia por varios años; el mérito fue que lo hicieron sin abandonar sus trabajos seculares (creo que eso dice todo de ellos). Grandes hermanos y grandes amigos, pasamos un gran tiempo juntos. Después de la comida nos vimos de nueva cuenta con toda la iglesia para terminar nuestro curso de preparación. En esta sesión aprendimos cómo traducir los resultados de nuestro estudio bíblico en una charla que podamos compartir con nuestros amigos.

Nuestro viaje coincidió con las fiestas patrias, y la iglesia organizó una fiesta mexicana que comenzó una vez terminado el curso. Juan Carlos y Emma, una pareja que está en proceso de conversión, fueron los encargados de preparar la cena, que consistió de antojitos mexicanos (flautas, tostadas y pambazos), y un karaoke amenizó la noche. Fue una noche maravillosa; no sólo por la cena, sino por el ambiente en el que se desenvolvió la fiesta. Se respiraba amistad; se sentía la hermandad; las risas y las bromas no terminaban. Mi esposa y yo realmente nos sentíamos en familia.

El domingo 16 era un día especial, ya que ese día se iba a levantar la ofrenda anual para misiones. Era la culminación de meses de trabajo y sacrificios para la iglesia, por lo que era un día de festejo, y yo tenía el privilegio de impartir la prédica. Antes de la reunión nos vimos para desayunar con Lauro y su esposa Alejandra. Lauro formó parte del equipo misionero que comenzó la iglesia en Cd. Juárez, y con el paso del tiempo decidió quedarse ahí. Pasamos un gran tiempo recordando viejos tiempos y viendo hacia el futuro. La reunión tuvo como tema “La Ofrenda Viva”, y hablé de lo que significa ser una ofrenda viva (Romanos 12:1-2). Aprendimos las bases necesarias para que nuestras vidas sean una ofrenda viva, conocimos el proceso para presentarnos a Dios como una ofrenda viva y vimos las evidencias que un cristiano que se ha convertido en una ofrenda viva debe mostrar en su conducta y su carácter. Después de la prédica la iglesia levantó su ofrenda especial. Ellos tenían como meta 20 veces su presupuesto semanal y alcanzaron casi 24 veces. No tengo duda que Dios está feliz de ver una iglesia generosa, y tengo la certeza de que los utilizará para su propósito.

Después de la reunión, y antes de tomar el vuelo de regreso, nos fuimos a comer con un grupo de hermanos. Fue un tiempo de gozo, de alegría (y de aclarar algunas dudas doctrinales) que mi esposa y yo disfrutamos mucho. Nos regresamos felices, con el corazón lleno por las amistades que hicimos y por los milagros que vimos.

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septiembre 19, 2012 at 12:55 pm 2 comentarios

10 maneras en que los miembros de la Iglesia le fallan a sus pastores (5 de 10)

Esta es una traducción de un artículo titulado “10 ways church people fail their pastor” elaborado por el Dr. Joe McKeever (traducido con su permiso).

5. Los miembros de la iglesia le fallan a sus ministros cuando son rápidos en creer lo peor de ellos.

Ya sabes lo que se dice: “Donde hay humo, es que hubo fuego”.

¿Que? ¿Eso se dice?

Conozco a un pastor que fue falsamente acusado de molestar a unos niños en la guardería de la iglesia. Su arresto fue titular en las noticias de la tarde del área metropolitana. Los miembros de la iglesia lo abandonaron, creyendo rápidamente lo peor sin tomarse la molestia de investigar. Durante el juicio subsiguiente, se descubrió que el pastor ni siquiera se había asomado en la zona del edificio donde estaban los niños, y que las técnicas engañosas de los llamados “expertos” que interrogaron a los niños alimentaron los rumores y los cargos. Los cargos fueron desestimados y el pastor fue exonerado. Pero ya había perdido su ministerio, y para muchas personas, su reputación ya estaba dañada para siempre.

El escribió un libro basado en esa experiencia, del cual el título lo resume todo: “Culpable hasta demostrar su Inocencia.”

En el más difícil de mis seis pastorados -uno que duró solamente tres años-, mientras estaba en el proceso de salida nos enteramos que, durante un año, había estado circulando el rumor de que yo era divorciado y que Margaret era mi segunda esposa. Me acerqué a alguien que yo pensé que era mi amigo, y le pregunté: “¿Ya habías escuchado ese rumor?” Tímidamente admitió que sí. Le dije: “¿Y tú que piensas?” El dijo: “No sé que pensar”. Yo le dije: “¿Alguna vez pensaste en preguntarme?” El dijo: “Tenía miedo de lo que me fuera a encontrar”.

Lo que él hubiera encontrado es que Margaret tenía 19 años y yo 22 cuando nos casamos. Eso no deja mucho espacio para un divorcio. El siguiente mes de Abril será nuestro 50º aniversario.

julio 19, 2012 at 11:09 am Deja un comentario

10 maneras en que los miembros de la Iglesia le fallan a sus pastores (3 de 10)

Esta es una traducción de un artículo titulado “10 ways church people fail their pastor” elaborado por el Dr. Joe McKeever (traducido con su permiso).

3. Los miembros de la iglesia le fallan a sus ministros cuando les imponen estándares de perfección.

Yo moderaba una reunión de asuntos relacionados con la iglesia, cuando miembros de la congregación se alzaron para decir cómo el pastor les había fallado en ocasiones. “Mamá estaba en el hospital y nunca fue a visitarla.” “Yo necesitaba consejería y él nunca estuvo disponible.” “El no me saludó en el vestíbulo.”

Al escuchar esa triste letanía, se me ocurrió que la relación entre el pastor y la iglesia es muy similar al matrimonio. Después de algunos años, cada uno tiene motivos para divorciarse. Si estuvieran tratando de convencer al juez para que otorgue una sentencia de divorcio, cada esposo o esposa podría presentar suficientes desaires o humillaciones, actos egoístas y palabras hirientes, para elaborar un caso.

Sucede igual con la iglesia.

Aún así, yo he conocido miembros de la iglesia que esperan –más bien demandan– que el pastor nunca de los nuncas les falle cuando ellos le necesitan. Esos miembros han dirigido en la iglesia, han diezmado por mucho tiempo, han dado regalos al pastor, y ahora el pastor está en deuda con ellos.

Los jóvenes ministros deben ser advertidos en repetidas ocasiones que solamente porque alguien es miembro de la iglesia y ocupe un lugar de prominencia en ella, no quiere decir que sea maduro o piadoso. Algunos pueden ser prepotentes, chismosos y egoístas.

El pastor que se encuentra rodeado a sí mismo por un grupo de líderes que son moldeados según Cristo, y que son maduros, debe de considerarse muy bendecido, y decirle a su grupo cuánto bendice a Dios por causa de ellos.

 

julio 11, 2012 at 5:22 pm Deja un comentario


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