Posts tagged ‘bendiciones’

Crónicas – Una Perspectiva Diferente

“Yoram tenía treinta y dos años cuando subió al trono y reinó en Jerusalén ocho años. Sin embargo, siguió el ejemplo de los reyes de Israel y fue tan perverso como el rey Acab”
(2 Crónicas 21:5-6 Nueva Traducción Viviente)

En estos días he estado estudiando los libros de Crónicas. Cuando una persona que estudia la Biblia con regularidad comienza a leer Crónicas, siente que está caminando por un terreno que ya ha recorrido anteriormente. Cerca de la mitad del libro de Crónicas repite palabra por palabra los relatos contenidos en los libros de Samuel y Reyes. Podemos preguntarnos: ¿Qué necesidad había de escribir otro libro que repitiera los acontecimientos ya escritos anteriormente?

Sin embargo, existen algunas diferencias notables entre Crónicas y los libros de Samuel y Reyes. El (o los) cronista(s) no habla de los reyes del norte, sino que se limita exclusivamente a los reyes de la dinastía de David; tampoco hace un recuento detallado de los pecados de los reyes (el relato de David y Betsabé no aparece en Crónicas), y todo lo relacionado con el templo es relatado de manera extensa y apasionada.

¿Por qué existen estas diferencias? Para el cronista, la historia de Israel estaba llena de lecciones morales que el pueblo necesitaba aprender. La más importante es que, cuando el rey y el pueblo son fieles a Dios, El les hace prosperar y les llena de bendiciones. Crónicas fue escrito muy probablemente después del exilio de Judá, cuando los judíos regresaban a su tierra, y para el cronista era muy importante que los judíos vieran la diferencia entre un rey (y un pueblo) que sirve de manera comprometida a Dios y uno que se entrega a las religiones paganas. Ahora que recibían una segunda oportunidad, era importante no volver a cometer los mismos errores.

El cronista no busca limpiar la imagen o santificar a los reyes de Judá omitiendo sus fallas intencionalmente; simplemente no es su propósito exponer a detalle sus vidas. Su objetivo es dar a conocer lo que sucede cuando el pueblo busca a Dios de todo corazón. Son lecciones que nos llegan hasta el día de hoy y que también necesitamos aprender.

Anuncios

junio 19, 2012 at 7:53 am Deja un comentario

La primera bienaventuranza

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, el cual dio testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todo lo que vio. Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca.
Apocalipsis 1:1-3  (LBLA)

Aquí tememos la primera de siete bienaventuranzas que contiene Apocalipsis. Los primeros tres versículos de este libro nos hablan acerca de la naturaleza del mismo:

– Es una revelación de Jesucristo. Apocalipsis nos revela cosas acerca de Jesús que el mismo decidió revelarnos. No es fruto del razonamiento o de la imaginación humana. Si Jesús no hubiera tomado la decisión de revelarse a sí mismo, nunca hubiéramos conocido al Jesús del futuro, y tendríamos una visión incompleta de la persona de nuestro salvador.

– Es una revelación de cosas que van a suceder. Este libro hace un fuerte énfasis en que los hechos que relata están por ocurrir. Para los cristianos, siempre existe el peligro de dejarse envolver por el mundo y dedicar más tiempo a suplir las necesidades terrenales que construir nuestro futuro en la morada celestial. Apocalipsis es un recordatorio de que el tiempo del cual disponemos es corto, y no podemos ser negligentes con nuestra salvación.

Además de todo esto, Apocalipsis contiene varias bienaventuranzas que están al alcance del creyente. La primera bienaventuranza está reservada para aquellos que leen y oyen esta profecía. Para alcanzar la dicha que Dios nos tiene preparada, primero hay que estar dispuestos a leer y a escuchar lo que contiene esta profecía.

Apocalipsis esta llena de llamados: a los cristianos que son fieles los llama a que permanezcan así, sin importar las dificultades. A los que son descuidados los llama a abrir los ojos, a despertar y a tener cuidado. El guardar estas advertencias es una manera de decirle a Dios que tenemos fe en El y que estamos dispuestos a mantener esa fe hasta el final.

Sabemos que el libro de Apocalipsis no es un libro sencillo de leer; no podemos hacernos ciegos ante las dificultades que tiene. Es un libro que requiere mucha meditación, mucha investigación y mucha prudencia, pero no por eso vamos a dejar de estudiarlo: más bien debemos esforzarnos para buscar captar las cosas de la manera mas clara posible. De eso depende que seamos bienaventurados.

Para reflexionar:

  • ¿Haces un esfuerzo sincero por estudiar y aplicar la voluntad de Dios expresada en la Biblia?
  • ¿Estás preparado para el momento en que Jesús regrese?

noviembre 14, 2011 at 10:44 am Deja un comentario

“¿Quién soy yo?”

“y el Rey David fue a ponerse ante Yahvé y dijo:  ‘¿Quién soy yo, Yahvé Dios, y qué es mi casa para que tú me hayas traido adonde estoy?’ “
(1 Crónicas 17:16 Trad. Nácar-Colunga)

David es conocido como el hombre conforme al corazón de Dios, y cuando leemos este pasaje es fácil darse cuenta por qué.

Unos cuantos versículos atrás, Dios hace una reseña de cómo ayudó a David a ponerse al frente de la nación israelita. En todos los sentidos, David era el último de su familia; ni su padre ni sus hermanos lo tomaban en serio (1 Sanuel 16:11, 17:28), tal vez por su juventud o por su apariencia delicada. Pero Dios confió en él y le apoyó en todo lo que hizo (1 Cr. 17:7-8), hasta que alcanzó todo lo que un hombre puede desear: poder, fama, riquezas, carisma.

A pesar de todo eso, David no se dejaba llevar por todo lo que había alcanzado. El no olvidó de dónde Dios lo sacó, de tal manera que cuando Dios le mostró su suerte, David se postró ante El y expresó su sentir: yo no soy nadie para recibir esas bendiciones. Esa forma de pensar no eran meras palabras. David usó los talentos que Dios le había dado para dirigir y juzgar a su pueblo con sabiduría y justicia (1 Cr. 18:14). Cuando David se desviaba, y usaba los regalos de Dios para propósitos personales y egoístas, significaba la ruina para él y para su pueblo (2 Samuel 12:7-12, 24:10-16).

¿Cuál debe ser nuestra manera de pensar frente a las bendiciones de Dios? La misma que tuvo David: acordarnos de dónde Dios nos trajo (Efesios 2:1-3) y sentirnos felices e inmerecedores de ser los receptores de tales bendiciones. Una muestra de que hemos adoptado esa forma de pensar es cuando ponemos esas bendiciones al servicio de los demás, reconociendo que no son para uso personal, sino para que haya un crecimiento apoyado entre todos nosotros.

 

Para reflexionar:

  • ¿Qué bendición puedes disponer el día de hoy para ayudar a otros?

noviembre 15, 2010 at 11:58 am Deja un comentario


Calendario de Publicaciones

septiembre 2017
D L M X J V S
« Ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Categorías

Feeds