Posts tagged ‘escritura del dia’

La primera bienaventuranza

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, el cual dio testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todo lo que vio. Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca.
Apocalipsis 1:1-3  (LBLA)

Aquí tememos la primera de siete bienaventuranzas que contiene Apocalipsis. Los primeros tres versículos de este libro nos hablan acerca de la naturaleza del mismo:

– Es una revelación de Jesucristo. Apocalipsis nos revela cosas acerca de Jesús que el mismo decidió revelarnos. No es fruto del razonamiento o de la imaginación humana. Si Jesús no hubiera tomado la decisión de revelarse a sí mismo, nunca hubiéramos conocido al Jesús del futuro, y tendríamos una visión incompleta de la persona de nuestro salvador.

– Es una revelación de cosas que van a suceder. Este libro hace un fuerte énfasis en que los hechos que relata están por ocurrir. Para los cristianos, siempre existe el peligro de dejarse envolver por el mundo y dedicar más tiempo a suplir las necesidades terrenales que construir nuestro futuro en la morada celestial. Apocalipsis es un recordatorio de que el tiempo del cual disponemos es corto, y no podemos ser negligentes con nuestra salvación.

Además de todo esto, Apocalipsis contiene varias bienaventuranzas que están al alcance del creyente. La primera bienaventuranza está reservada para aquellos que leen y oyen esta profecía. Para alcanzar la dicha que Dios nos tiene preparada, primero hay que estar dispuestos a leer y a escuchar lo que contiene esta profecía.

Apocalipsis esta llena de llamados: a los cristianos que son fieles los llama a que permanezcan así, sin importar las dificultades. A los que son descuidados los llama a abrir los ojos, a despertar y a tener cuidado. El guardar estas advertencias es una manera de decirle a Dios que tenemos fe en El y que estamos dispuestos a mantener esa fe hasta el final.

Sabemos que el libro de Apocalipsis no es un libro sencillo de leer; no podemos hacernos ciegos ante las dificultades que tiene. Es un libro que requiere mucha meditación, mucha investigación y mucha prudencia, pero no por eso vamos a dejar de estudiarlo: más bien debemos esforzarnos para buscar captar las cosas de la manera mas clara posible. De eso depende que seamos bienaventurados.

Para reflexionar:

  • ¿Haces un esfuerzo sincero por estudiar y aplicar la voluntad de Dios expresada en la Biblia?
  • ¿Estás preparado para el momento en que Jesús regrese?
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noviembre 14, 2011 at 10:44 am Deja un comentario

Introducción a las 7 Bienaventuranzas

En días pasados tuve la oportunidad de impartir una serie de prédicas basadas en el libro de Apocalipsis. A lo largo de este libro se encuentran esparcidas siete bienaventuranzas que Cristo nos ha prometido, y que los creyentes podemos y debemos aspirar a alcanzar.

Como acertadamente menciona un comentarista bíblico, Apocalipsis “se ha convertido en el terreno reservado de los exéntricos religiosos”. Debido a las dificultades que presenta su lectura y su interpretación, muchos cristianos dejan de lado la lectura de ese libro con propósitos devocionales, siendo usado solamente por aquellos que gustan de predecir el rumbo futuro de las cosas.

No podemos dejar de lado el hecho que Apocalipsis es notoriamente difícil. Sus claves, imágenes y símbolos suenan bastante extraños en nuestro mundo moderno. Sin embargo, al igual que el resto de la Biblia, Apocalipsis es palabra inspirada por Dios, y merece el esfuerzo de tratar de entender el mensaje que quiere transmitirnos.

Una buena manera para empezar a conocer Apocalipsis es el estudio de las siete bienaventuranzas. Al estudiar cada bienaventuranza, ligamos diferentes partes del libro en un tema único que nos ayudan a obtener una visión general breve, pero muy útil, del mensaje completo del libro. El estudio no estará exento de dificultades; a final de cuentas, las bienaventuranzas están en el corazón mismo del Apocalipsis, y habrá que lidiar con las dificultades inherentes a su naturaleza. Apocalipsis no es un libro para perezosos: requiere mucho estudio, mucho discernimiento, mucha humildad y, sobre todo, mucha oración.

En los próximos días voy a estar publicando las siete bienaventuranzas usando el formato de los devocionales presentados con anterioridad. En unas breves líneas, extraeremos el mensaje y la promesa de cada bienaventuranza. Yo no pretendo hacerme pasar por un experto en Apocalipsis, y he hecho mi mejor esfuerzo para mantenerme alejado de las excentricidades y las polémicas que tan mala fama le han dado a este libro. Lo que les ofrezco es un trabajo hecho con un deseo sincero de extraer de Apocalipsis la enseñanza que nos ayude a ser cristianos felices, comprometidos y con la mirada, la mente y el corazón apuntando al cielo.

noviembre 3, 2011 at 11:55 pm Deja un comentario

La Verdadera Prueba

“Después de la muerte de Joyada comenzaron los príncipes a adular al rey, y éste los escuchó, y dejando la casa de Yahvé, Dios de sus padres, sirvieron a las aseras y a los ídolos; y vino la ira de Dios sobre Judá y sobre Jerusalén, porque se habían hecho culpables.”
(2 Crónicas 24:17-18, Trad. Nácar-Colunga)

Mucha gente piensa que los momentos más difíciles, espiritualmente hablando, son cuando estamos en un período de sufrimiento. Aunque es cierto que el sufrimiento puede hacer que algunas personas dejen de creer o de amar a Dios, muchas veces tiene el efecto contrario: Es en los momentos más difíciles de nuestra vida cuando nos aferramos más a Dios. Oramos más y de manera más sincera, somos cuidadosos con nuestro estilo de vida y nos volvemos muy críticos y atentos de nuestras debilidades.

Aunque un perído de sufrimiento puede deteriorar una relación con Dios, su capacidad de destrucción no se compara con la de los períodos de gloria personal. A los seres humanos nos gusta que nuestro ego sea alimentado, y cuando las personas que nos rodean empiezan a halagarnos, a decirnos cosas que nos gustan, a exaltarnos, estamos en un serio peligro.

El rey Joás fue fiel a Dios mientras el sumo sacerdote Joyada estuvo a su lado para aconsejarlo. A través de los labios de Joyada el rey escuchaba lo que necesitaba oir para caminar fiel a Dios, aunque le resultara desagradable. Pero una vez que el sacerdote murió, Joás cometió el error de escuchar las alabanzas de los jefes de su nación. Eso causó que empezara a pensar más de sí mismo de lo que realmente era, hasta que creyó que podía dirigir una nación sin Dios. El resultado fue un desastre no sólo para él, sino para todos sus gobernados. Joás no soportó la prueba de las adulaciones.

¿Son malos los halagos? No lo son en sí mismos. Muchas veces los necesitamos para fortalecernos en un momento difícil. Lo malo ocurre cuando debido a los halagos creemos que hacemos todo bien, y empezamos a bajar la guardia en vigilar nuestro estilo de vida. Escuchamos halagos acerca de lo bien que hacemos el trabajo, de nuestra belleza física, de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad de liderazgo, de nuestros logros, y empezamos a pensar más de nosotros mismos, y permitimos que el pecado se infiltre de manera silenciosa pero constante. La verdadera prueba para el cristiano son los momentos de gloria personal.

¿Cómo evitar cometer el error que cometió Joás? Pablo nos da la solución: teniendo la misma actitud que tuvo Cristo en todo momento (Filipenses 2:5-8), con una sana perspectiva de quiénes somos realmente a los ojos de Dios.

 

Para reflexionar:

  • ¿Cuál es tu concepto de tí mismo? ¿Es como Dios te ve o como tú te quisieras ver?

noviembre 25, 2010 at 9:47 am Deja un comentario

El centinela cristiano

“Pero nosotros, hijos del día, seamos sobrios, revestidos de la coraza de la fe y la caridad y del yelmo de la esperanza en la salvación”
(1 Tesalonicenses 5:8, Trad. Nácar-Colunga)

Debido a la persecución, Pablo no pudo pasar mucho tiempo en Tesalónica. Había comenzado a instruirles en la fe en Cristo, pero tuvo que salir de la ciudad y dejar a medias su edificación. Preocupado por esta situación, Pablo envía a Timoteo a esa ciudad para ver cómo se encontraban los cristianos. Fue una gran sorpresa y un motivo de alegría ver que la iglesia se encontraba saludable y en pleno crecimiento.

Entonces, Pablo decide, a través de esta carta, seguir el proceso de formación que había dejado empezado. El deseo de Pablo es prepararlos para la venida de Jesucristo, y enseñarles a ser como centinelas de un ejército. En este pequeño versículo, el apóstol define el estilo de vida que un centinela cristiano necesita llevar:

  • Un centinela cristiano es hijo del día. Un par de versículos atrás, Pablo define la conducta de los paganos: viven dormidos espiritualmente hablando, con un sopor que les impide estar atentos a lo que Dios pide. El centinela cristiano siempre está despierto, para él siempre es de día, atento a lo que Dios le pide.
  • Un centinela cristiano lleva una vida sobria. Vivir lejos de Dios crea un enorme vacío; en la búsqueda por llenar ese vacío, las personas son presa fácil de los excesos. Los placeres y los vicios no llenan un corazón; al contrario: crean un hueco que nunca se llena. El centinela cristiano se aleja de los excesos y se mantiene sobrio porque se ha acercado a la única fuente que verdaderamente quita la sed (Juan 4:14).
  • Un centinela cristiano se protege con la armadura que Dios le ha dado. Los soldados romanos, como parte de su uniforme, llevaban una coraza que les protegía el pecho, y un yelmo o casco que les protegía la cabeza. La coraza del cristiano es la fe en Dios, que le da fortaleza en los momentos difíciles, y el amor (traducido aquí como caridad) incondicional que debemos tenernos unos a otros, y que nos ayuda a estar unidos. El casco es la esperanza de salvación, que nos ayuda a ver hacia el cielo cuando parece que vivir como cristiano no vale la pena.

Aunque la batalla es difícil, Dios nos ha dado todos los elementos para vencer. Tenemos su Palabra para ayudarnos a estar despiertos, su amor que llena nuestro corazón y una armadura de fe, amor y salvación.

 

Para reflexionar:

  • ¿Estás listo para la batalla? ¿Qué elemento te hace falta para estar vigilante hoy?

noviembre 18, 2010 at 12:14 pm Deja un comentario

“¿Quién soy yo?”

“y el Rey David fue a ponerse ante Yahvé y dijo:  ‘¿Quién soy yo, Yahvé Dios, y qué es mi casa para que tú me hayas traido adonde estoy?’ “
(1 Crónicas 17:16 Trad. Nácar-Colunga)

David es conocido como el hombre conforme al corazón de Dios, y cuando leemos este pasaje es fácil darse cuenta por qué.

Unos cuantos versículos atrás, Dios hace una reseña de cómo ayudó a David a ponerse al frente de la nación israelita. En todos los sentidos, David era el último de su familia; ni su padre ni sus hermanos lo tomaban en serio (1 Sanuel 16:11, 17:28), tal vez por su juventud o por su apariencia delicada. Pero Dios confió en él y le apoyó en todo lo que hizo (1 Cr. 17:7-8), hasta que alcanzó todo lo que un hombre puede desear: poder, fama, riquezas, carisma.

A pesar de todo eso, David no se dejaba llevar por todo lo que había alcanzado. El no olvidó de dónde Dios lo sacó, de tal manera que cuando Dios le mostró su suerte, David se postró ante El y expresó su sentir: yo no soy nadie para recibir esas bendiciones. Esa forma de pensar no eran meras palabras. David usó los talentos que Dios le había dado para dirigir y juzgar a su pueblo con sabiduría y justicia (1 Cr. 18:14). Cuando David se desviaba, y usaba los regalos de Dios para propósitos personales y egoístas, significaba la ruina para él y para su pueblo (2 Samuel 12:7-12, 24:10-16).

¿Cuál debe ser nuestra manera de pensar frente a las bendiciones de Dios? La misma que tuvo David: acordarnos de dónde Dios nos trajo (Efesios 2:1-3) y sentirnos felices e inmerecedores de ser los receptores de tales bendiciones. Una muestra de que hemos adoptado esa forma de pensar es cuando ponemos esas bendiciones al servicio de los demás, reconociendo que no son para uso personal, sino para que haya un crecimiento apoyado entre todos nosotros.

 

Para reflexionar:

  • ¿Qué bendición puedes disponer el día de hoy para ayudar a otros?

noviembre 15, 2010 at 11:58 am Deja un comentario

A la Manera de Dios

“David hizo casa para sí en la ciudad de David y preparó un lugar para el arca de Dios, alzando para ello una tienda. Entonces se dijo: ‘El arca de Dios no debe ser transportada sino por los levitas, porque son los que eligió Yahvé para trasladarla y para hacer su servicio para siempre’ “
(1 Crónicas 15:1-2 Trad. Nácar-Colunga)

Tres meses antes de este episodio, David había intentado llevarse el Arca de la Alianza, de la casa de Abinadab a la ciudad de Jerusalén. Para ello, dispuso de una carreta nueva y una yunta de bueyes, manejada por dos de los hijos de Abinadab, que al parecer pertenecían a la tribu de Judá (2 Samuel 6:3). Se había organizado una gran celebración y había mucho júbilo por este traslado. El rey danzaba delante de la carreta y los músicos entonaban sus canciones. Todo estaba perfecto, a excepción de una cosa: no estaban siguiendo las instrucciones de Dios para el traslado del arca.

Dios dejó instrucciones muy claras sobre cómo debía trasladarse el arca (Números 4:4-6). Solamente los levitas podían hacerlo, y debían trasladarla a pie. Dios mostró su desagrado con la manera en la que David trasladaba el arca cuando hirió de muerte a Uza, uno de los conductores de la carreta (1 Crónicas 13:10).

La Biblia no solamente contiene instrucciones para los rituales: contiene principios aplicables para prácticamente todas las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida diaria. En ella podemos escuchar a Dios diciéndonos cómo relacionarnos con los demás, cómo resolver conflictos, cómo ser mejores padres, vecinos y empleados. Podemos escuchar a Dios aconsejándonos sobre cómo alcanzar una vida de santidad y de servicio, y cómo enfrentar con sabiduría las situaciones con las que nos topamos en nuestro caminar diario.

Aunque nosotros tengamos una idea de cómo enfrentar las situaciones, siempre es mejor hacerlo a la manera de Dios. El conoce la naturaleza humana y sabe cuál es el mejor camino para vivir nuestra vida. Eso nos va a ahorrar muchísimos problemas. Busquemos siempre en su Palabra la sabiduría para vivir cada día.

 

Para reflexionar:

  • ¿Qué te ha enseñado Dios últimamente acerca de cómo vivir?

noviembre 14, 2010 at 1:56 pm Deja un comentario

Cómo agradar a Dios

“…para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder.”
(Colosenses 1:10-11 Trad. NVI)

Mientras Pablo se encontraba encarcelado en Roma, un discípulo llamado Epafras vino a traerle noticias acerca de la iglesia en la ciudad de Colosas (Col. 1:8). Pablo no fundó la iglesia de esa ciudad, y al parecer nunca la había visitado (Col. 2:1). A pesar de eso, se alegraba por el arraigo que había tenido el evangelio en el corazón de los miembros (Col. 2:5) y se preocupaba por su crecimiento; dicha preocupación se puede ver reflejada en sus oraciones (Col. 1:9).

Pablo anhelaba que los discípulos vivieran agradando a Dios. Según nuestro versículo de estudio, vivir una vida agradable a Dios implica varias cosas:

  • Dar fruto en toda buena obra.Nuestras actividades cotidianas en el trabajo, en la casa, en nuestras relaciones, debemos desempeñarlas con el deseo de obtener un buen resultado, principalmente para honrar a Dios, cuidando de guardar sus mandamientos.
  • Crecer en el conocimiento de Dios. La mente de Dios es mucho más elevada que la mente humana (Isaías 55:9), lo que la convierte en una mina inagotable de ideas y conceptos, esperando ser descubiertos. Si alguien decide conocer más a Dios cada día a través de un serio estudio de su Palabra, se nutre con la materia prima de una vida cristiana feliz.
  • Ser fortalecidos con su poder. Nosotros somos débiles. Nuestra capacidad para vencer nuestras debilidades son limitadas. Tenemos a nuestra disposición el poder de Dios para hacer el trabajo que nos ha encomendado, aunque nos sintamos débiles para hacerlo.

Vivir de manera digna para Dios, lejos de ser una carga, nos lleva a ser mejores personas, excelentes, sabias, que experimentan el poder de Dios en asuntos donde no teníamos esperanza de cambiar.

Para reflexionar:

  • ¿Cómo puedes empezar a agradar el día de hoy a Dios?

noviembre 11, 2010 at 2:28 pm Deja un comentario

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